Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El desahogo de la inocencia
Vientos que atizáis mi piel
asomada al precipicio de la duda,
oread sobre ese fiel
sin caer al abismo de la culpa.
asomada al precipicio de la duda,
oread sobre ese fiel
sin caer al abismo de la culpa.
Con los brazos abiertos
raya vuelo el corazón,
en vahídos de lo incierto,
que nos cubre todo abierto
las alturas coordenadas del timón.
raya vuelo el corazón,
en vahídos de lo incierto,
que nos cubre todo abierto
las alturas coordenadas del timón.
Lloraba la mulata a pie de puente
acompañada de su hija Iris;
sus ojos eran fuentes
que esperaban al mulato
convertido en dios Osiris.
acompañada de su hija Iris;
sus ojos eran fuentes
que esperaban al mulato
convertido en dios Osiris.
Llegué hasta el nardo
y pasé de largo,
cuando el aroma
que es gato pardo,
en negro asoma.
y pasé de largo,
cuando el aroma
que es gato pardo,
en negro asoma.
Me acobardo
si no perdona
el viento loma;
que allá en lo ralo
duda en la coma,
por ser redoma
de costo albo.
si no perdona
el viento loma;
que allá en lo ralo
duda en la coma,
por ser redoma
de costo albo.
Yo, que escarbo,
soy rey y mormón,
porque en leyes de caña
sólo hubo un rey don.
soy rey y mormón,
porque en leyes de caña
sólo hubo un rey don.
Yo, que escribo,
soy la reina del sol,
porque en reinos de estribo
todo escrito es cañón.
soy la reina del sol,
porque en reinos de estribo
todo escrito es cañón.
Parecí estar en aquel rito
donde el Obis era el duende;
yo de astral lo resucito,
y aunque en alas fantasía
a lo exacto lo hago mito,
válgame la dinastía
del Borbón y su palmito...
donde el Obis era el duende;
yo de astral lo resucito,
y aunque en alas fantasía
a lo exacto lo hago mito,
válgame la dinastía
del Borbón y su palmito...
Yo, Juan Carlos,
soy rey y Borbón,
porque en reyes de España
sólo hubo un rey sol.
soy rey y Borbón,
porque en reyes de España
sólo hubo un rey sol.
Yo, Sofía,
soy reina de España,
porque en reinos de España
sólo hubo un Borbón.
soy reina de España,
porque en reinos de España
sólo hubo un Borbón.
Yo os uno,
os uno a los dos,
en la cumbre y montaña,
con anillo de unión,
que dio a las Españas
un Borbón y Borbón,
con la egregia De Grecia,
que se baña en la gracia
donde acaba el sermón.
os uno a los dos,
en la cumbre y montaña,
con anillo de unión,
que dio a las Españas
un Borbón y Borbón,
con la egregia De Grecia,
que se baña en la gracia
donde acaba el sermón.
Con la gran recesión
avala el Papa al alcalde
gobierno que juzga a su delación.
avala el Papa al alcalde
gobierno que juzga a su delación.
Las viejas casas parecen frías
¿Habrá futuro a la carta,
o se impondrá la celosía?
¿Habrá futuro a la carta,
o se impondrá la celosía?
Genio de lámparas
tardío y crepuscular;
despedida de crápulas
cuyo fin es anular,
exacciones que máculas
al motivar crispación,
es mordisco de los dráculas
en sanguinaria invocación.
tardío y crepuscular;
despedida de crápulas
cuyo fin es anular,
exacciones que máculas
al motivar crispación,
es mordisco de los dráculas
en sanguinaria invocación.
Heterófobo estornudo
son los vientos que ahora vienen;
yo no culpo a lo ortodoxo
por tener lo que no tiene;
paradojas de los éxodos,
transcurrir de los deberes,
bicicletas del gramófono,
carromatos de laureles;
ciclo halo que retiene,
don sin dar sólo es xilófono
que se toca si se quiere.
son los vientos que ahora vienen;
yo no culpo a lo ortodoxo
por tener lo que no tiene;
paradojas de los éxodos,
transcurrir de los deberes,
bicicletas del gramófono,
carromatos de laureles;
ciclo halo que retiene,
don sin dar sólo es xilófono
que se toca si se quiere.
Degusté, que el gusto llega
al correr sin la medida
irresponsable de la herida;
y el futuro se nos llena
de la hormona adrenalina
acidez para el que frena
al correr sin la medida
irresponsable de la herida;
y el futuro se nos llena
de la hormona adrenalina
acidez para el que frena
Y dejé pasar el tiempo
buscando el tulipán de la merienda,
o aquel plato de arroz
que fueron cuatro granos en la arena;
y aquella grata voz
de la vecina, que alentaba a la faena;
aquel niño que quería
reventar y no podía,
lo comido en aquel día
para hacer sitio a la cena.
buscando el tulipán de la merienda,
o aquel plato de arroz
que fueron cuatro granos en la arena;
y aquella grata voz
de la vecina, que alentaba a la faena;
aquel niño que quería
reventar y no podía,
lo comido en aquel día
para hacer sitio a la cena.
El hambre se apoderó de mí,
la sed del que ahora debe;
soledad en tierno fin
sin responder al ansia leve,
con el grave regurgir
del adulto que comprende,
que los años son sufrir
los presentes que nos llueven.
la sed del que ahora debe;
soledad en tierno fin
sin responder al ansia leve,
con el grave regurgir
del adulto que comprende,
que los años son sufrir
los presentes que nos llueven.

