Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Tenemos que acostumbrarnos al desapego
o no trascenderemos a mejor vida después de muertos en esta
Muy claro, hermana
Tú lo has dicho, hermanito
mil gracias y mi abrazo
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Tenemos que acostumbrarnos al desapego
o no trascenderemos a mejor vida después de muertos en esta
Muy claro, hermana
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Un sabio me dijo un día
que a esta vida, venimos a aprender,
eso ya lo sabía
pero las lecciones no sé...
Y me habló del Amor incondicional
esa lección aprendí
contesté yo
y sonrío...
Me preguntó
si yo sabía del dolor,
ese que invade todo
y que carece de color.
A todo esto asentía
lo conocemos los dos,
así como el miedo
y mil cosas negativas.
También en pequeñas dosis
la alegría conocemos,
así como la mentira
el honor y deshonor...
- ¿Y que queda, Maestro?
le pregunté,
- El desapego... Me contestó.
El Maestro lloró, lloramos los dos.
Rosario de Cuenca Esteban
Querida Rosario.
Nos regalas un poema precioso, digno de tu esencia y sabiduría.
Mis sinceras felicitaciones, un buen fin de semana.
Joel
Grandes consejos nos dás amiga Rosy, el desapego es uno de los problemas de las sociedades modernas, solo nos ocupamos de las cosas materiales sin importar los sentimientos y los valores... Saludos y besos con cariño..
El desapego, amor incondicional. Es una lección que aún me falta aprender completamente, aún me es difícil de hacerlo, porque duele. Pero creo, que cuando se hace varias veces, se puede conseguir de a poquitos. Muy filosófico tu poema, me encanta, hay que desglosarlo. Es muy profundo. Gracias a ti por escribir así. Te dejo estrellas y bendiciones.
Gracias, Rosario. Hay un gran mensaje para refexionar en tus líneas. todo un gusto visitarte.
Un gran beso, Reina.
Un sabio me dijo un día
que a esta vida, venimos a aprender,
eso ya lo sabía
pero las lecciones no sé...
Y me habló del Amor incondicional
esa lección aprendí
contesté yo
y sonrío...
Me preguntó
si yo sabía del dolor,
ese que invade todo
y que carece de color.
A todo esto asentía
lo conocemos los dos,
así como el miedo
y mil cosas negativas.
También en pequeñas dosis
la alegría conocemos,
así como la mentira
el honor y deshonor...
- ¿Y que queda, Maestro?
le pregunté,
- El desapego... Me contestó.
El Maestro lloró, lloramos los dos.
Rosario de Cuenca Esteban
Una amarga leccion Rosario... muchos la hemos tenido que aprender a golpes... Te felicito por tus letras y aplaudo tu talento...
Estrellas y un café
Increíble lección. Todo un gusto como siempre señora Rosario. Bendiciones y estrellas.