Fue la magia de un instante, secretamente pregunté a mis interiores y me vi abocado a descender a los infiernos de los insectos más maravillosos; allí encontré la respuesta, pues vino a mi, entre curvas de infancia, el más extraordinario escarabajo de las verdades. Lo cierto es que era verde y brillaba como la más preciosa esmeralda de Muzo.
EL DESCUBRIMIENTO DE ESE SER ESMERALDINO
Dominado en el árbol
desciendo
para vencer el silencio
mientras alcanzo el aguja extrema.
Mi corazón perfumado de lis
Desparrama, se, te,
en el agrio tono del violín obsceno,
su sonido es suave,
pareciendo una pasión de tigre
y me arrastro así en tu maleza
anclado al viento
de aquel hermoso velo
que cierra,
y oculta
la mirada de porcelana
Me elevo
escribo en filo de las estrellas
con polvo recogido.
Y pregunto a la muerte:
¿Si eres mujer?
¿Quién es tu compañero?
Cierro el libro de los homenajes,
y en ese delirio
extiendo la mente para indagar.
Si.
Tú esa verdadera razón.
Curiosamente,
viene.
La trae escrita
el escarabajo esmeraldino.
Sus hermosas huellas
siempre han sido aullidos de la selva,
entre los amores,
su aroma tiene perfume de humedad.
Él me habla
y oigo crepitar la secuencia de sus alas.
Mirarse en él y comprender.
El lento caminar,
y como
en sus lomos parece
estar escrito
el lenguaje de lo que busco.
Pues brilla tanto
que ciega.
¡Que veo!
De nuevo el rostro blanco y prendido
de un velo.
De ese que hermosamente se oculta
entre las mágicas palabras del alma.
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Gracias, luzyabsenta