Agustin Romano
Poeta recién llegado
Ilusionarse de la vida,
coquetearle a las flores,
sonreírle a las aves,
sonrojarse con la mirada de aquella mujer,
embriagarse de amor,
de su amor,
del amor que brota por sus poros
como raíces de un nuevo fruto,
su mirada refleja lo más hermoso de este mundo
y alivia la angustia
de ver la creación de dios desmoronarse
como dunas en el desierto
golpeadas por el fuerte viento;
y cuando la noche llega
el sonido del silencio
vuelca mi mirada hacia las estrellas,
una pequeña sonrisa se dibuja en mi rostro
y empiezo a dar sentido a mi vida
todo comienza a encajar
y lo único que deseo es amar,
amar como desquiciado,
amar para siempre.
coquetearle a las flores,
sonreírle a las aves,
sonrojarse con la mirada de aquella mujer,
embriagarse de amor,
de su amor,
del amor que brota por sus poros
como raíces de un nuevo fruto,
su mirada refleja lo más hermoso de este mundo
y alivia la angustia
de ver la creación de dios desmoronarse
como dunas en el desierto
golpeadas por el fuerte viento;
y cuando la noche llega
el sonido del silencio
vuelca mi mirada hacia las estrellas,
una pequeña sonrisa se dibuja en mi rostro
y empiezo a dar sentido a mi vida
todo comienza a encajar
y lo único que deseo es amar,
amar como desquiciado,
amar para siempre.
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