Gerardo Lugo
Cuervo gris
Al despuntar el alba hoy como en los días de antaño
en los lindes septentrionales del mundo antiguo
y bajo la montaña nublada yace una bestia salvaje,
una criatura de cuentos de hadas, insólita y bella,
vieja como la roca pero tan mortal como la espada
señor de la montaña, guardián del tesoro escondido
nadie ha osado interrumpir su profundo sueño
pues su aliento funde el metal y carboniza la piel,
su mirada penetrante atraviesa toda armadura
y su voz eriza los sentidos de quienes la escuchan
los ancianos cuentan en sus antiguas leyendas
una profecía que temen pueda volverse realidad
porque el hombre muere pero el tiempo no olvida
que una vez la tierra por su culpa tuvo que sangrar
y si una vez sucedió, otra podría volver a pasar
dicen que cuando la bestia despierte del letargo
mil naciones sucumbirán ante su fiereza y potestad,
del cielo lloverá fuego y los bosques arderán
y no habrá poder alguno que pueda dominarle
más que el corazón puro de un inocente con bondad.
en los lindes septentrionales del mundo antiguo
y bajo la montaña nublada yace una bestia salvaje,
una criatura de cuentos de hadas, insólita y bella,
vieja como la roca pero tan mortal como la espada
señor de la montaña, guardián del tesoro escondido
nadie ha osado interrumpir su profundo sueño
pues su aliento funde el metal y carboniza la piel,
su mirada penetrante atraviesa toda armadura
y su voz eriza los sentidos de quienes la escuchan
los ancianos cuentan en sus antiguas leyendas
una profecía que temen pueda volverse realidad
porque el hombre muere pero el tiempo no olvida
que una vez la tierra por su culpa tuvo que sangrar
y si una vez sucedió, otra podría volver a pasar
dicen que cuando la bestia despierte del letargo
mil naciones sucumbirán ante su fiereza y potestad,
del cielo lloverá fuego y los bosques arderán
y no habrá poder alguno que pueda dominarle
más que el corazón puro de un inocente con bondad.