Jaja, lástima que sea una solitaria ciudad. Mira bien, seguro q no eres el único ángel de ese cielo honesto... ¿por qué? Sencillo. Siempre se necesita un otro/a para que pueda existir entre dos personas humanas la traición, y así romper el eufemismo.de la honestidad, no en el sentido carnal... claro, en el.d las.otras acepciones de esa palabra.
Por cierto, dejé a alguien en aquella ciudad desierta, por si la distingues desde ese páramo de solemne ausencia... es que le debo mil abrazos, jeje, otro abrazo tb para ti, Ángel