Sheccid
Poeta adicto al portal
Sumergida en el mar de tus recuerdos
me encontraba sin poder hablar,
sin poder explicar sentimientos,
ni siquiera mirar la vil realidad
que me acechaba.
Entendiendo lo inevitable,
sentada en la arena me veía llorar,
fingiendo razones para creerme
que un corazón debía amar.
Creía ser un ángel…
contemplando mi dolor desde los cielos.
Notaba que pasaban años
y yo seguía fiel,
atada al recuerdo aquél…
esperando que arribara el barco de mis sueños.
Un barco cargado de ilusiones
de esperanzas que no quedaban
del amor que hacía falta.
Entonces me di cuenta
que no había sido hoy,
era la tarde de ayer,
en donde mi conciencia me había dicho
que ese barco sin nombre
se había hundido en un océano
que no era atlántico ni pacífico,
estaba perdido en aguas
que nadie había recorrido.
Sentada en la oscuridad creí escuchar,
temblorosa y lentamente miré hacia atrás,
eran dos siglos tal vez una eternidad,
allí reposaba mi imagen
llorando sin cesar
porque el siglo pasado no entendiste
y un largo futuro destruiste
dejando a mi alma vagar
por una triste playa de soledad.
En ese momento de la arena vi crecer
una bella flor llamada “adiós”
me devolvió a la vida real
donde una cruel mentira seguía mis pasos
y fue allí cuando entendí
que el día antes de ayer me habías olvidado
y en la vida que sigue comprenderé…
que yo también te olvidaré.
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