Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella era tremenda.
Me hacía ofrendas.
Misericordia, y no sacrificios.
Buena cristiana. Muy hermosa, desde dentro hacia fuera.
Llegó primera, al portal de Belén, en una carrera de obstáculos.
Llevaba una larga pértiga, para saltar por encima del listón, que estaba dispuesto a 5 metros de altura.
Lanzó una pesada bola de hierro, a diez metros de donde ella estaba, girando sobre su propio eje.
El amor es una entrega, mas no a ciegas. Exige cálculo.
Ella tuvo que trepar por el grueso muro...
Para regresar al Futuro.
Me encontró, donde me había dejado.
En un porvenir intenso, que estaba congelándose; era el día de mañana.
Era en esa película en la que todo el hemisferio Norte de la Tierra, vuelve a la era glacial.
Ella es muy interesante; especial.
La beso, en esa biblioteca en la que los libros arden en una pira; son nuestra calefacción.
Salgo a buscar consuelo y alimento, en esa ciudad de Nueva York deshabitada y llena de nieve.
Los lobos quieren capturarme, para comerme crudo y sin guisarme.
Y llenar la tripa...
Espero que a otros, esta situación les sea leve.
Todos están emigrando a Méjico, lindo y querido.
Los supervivientes. Los que aún no se han rendido.
Y en la azotea de muchos rascacielos, la gente que queda sale a recibir al helicóptero.
Me hacía ofrendas.
Misericordia, y no sacrificios.
Buena cristiana. Muy hermosa, desde dentro hacia fuera.
Llegó primera, al portal de Belén, en una carrera de obstáculos.
Llevaba una larga pértiga, para saltar por encima del listón, que estaba dispuesto a 5 metros de altura.
Lanzó una pesada bola de hierro, a diez metros de donde ella estaba, girando sobre su propio eje.
El amor es una entrega, mas no a ciegas. Exige cálculo.
Ella tuvo que trepar por el grueso muro...
Para regresar al Futuro.
Me encontró, donde me había dejado.
En un porvenir intenso, que estaba congelándose; era el día de mañana.
Era en esa película en la que todo el hemisferio Norte de la Tierra, vuelve a la era glacial.
Ella es muy interesante; especial.
La beso, en esa biblioteca en la que los libros arden en una pira; son nuestra calefacción.
Salgo a buscar consuelo y alimento, en esa ciudad de Nueva York deshabitada y llena de nieve.
Los lobos quieren capturarme, para comerme crudo y sin guisarme.
Y llenar la tripa...
Espero que a otros, esta situación les sea leve.
Todos están emigrando a Méjico, lindo y querido.
Los supervivientes. Los que aún no se han rendido.
Y en la azotea de muchos rascacielos, la gente que queda sale a recibir al helicóptero.
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