Rijhard
Poeta recién llegado
El día de mi muerte el camposanto sellará sus puertas,
ni los muertos prestarán cobijo, no habrá asilo, ni refugio,
donde difunto alguno sea mi amigo, el día de mi muerte,
ni plegarias, ni mausoleo, sólo el célere viaje del olvido,
ni los muertos prestarán cobijo, no habrá asilo, ni refugio,
donde difunto alguno sea mi amigo, el día de mi muerte,
ni plegarias, ni mausoleo, sólo el célere viaje del olvido,
El día de mi muerte ceñirán las flores sus corolas,
yace el sepulcro frío, oscuro, ni canto ni epitafio al fallecido,
el día de mi muerte, no habrá llanto ni lisonjas,
ni poemas ni liturgias, sólo el célere sueño del recuerdo,
El día de mi muerte de los libros vedarán los textos,
ni los entes rezarán mis versos; no hay obra, no habrá juicio,
por que sea el averno o paraíso mi destino, el día de mi muerte,
ni piano, ni mi música, sólo el verbo célere del bohemio,
El día de mi muerte quizás mañana, quizás muera hoy,
el legado será mi autoestima al vacío, único patrimonio mío,
no hubo espacio entre los vivos ni tiempo entre los fenecidos,
ni gloria, ni laurel, el día de mi muerte,
sólo el célere retorno al cosmos enrojecido,
donde vagará mi alma por el infinito!
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