El día del funeral

De un día oscuro he tenido visiones,
en ese día vi llorar tantos corazones
y sus almas cargan con los dolores.

De un día nublado he tenido sueños recurrentes,
ese día regresaban los delirios a las mentes
y, ¿por eso no podemos dejar de ser imprudentes?.

Ese día es hoy y escenas tristes veo,
son cosas de las que aún descreo,
pasa algo y ante la situación titubeo:

Hay tantas miradas que se ven tristes
y aún así nadie escucha lo que dices,
en las memorias vivas aún existes

Mientras que la noche nos está cubriendo,
aquella noche negra otra vez está viniendo,
todo concepto conocido se está perdiendo

Y los visitantes están hablando entre ellos,
se platican cosas de momentos bellos,
de cómo se marcaba la cuerda en sus cuellos.

Hablaban como si no estuvieran en un velorio,
tal vez, restándole importancia al obvio
cadáver al frente, dejando una carta en el escritorio

Para no tener que verse en la obligación
de dar unas palabras, de que les "duele" el corazón
por la partida, más parece una felicitación

Por su pronta partida, el suceso no parece importar,
parecen estar en un parque en un día al azar,
ni una mirada triste a alguien le llegué a mirar

Es como un alivio para todos los visitantes,
se les ven unas sonrisas tan radiantes,
cegaban al ver esas sonrisas brillantes.

Mientras que la oscuridad en esa noche era real
a ninguna persona le importó, les daba igual,
para ellos la noche era más que normal

Y el piano una última nota fúnebre toca,
en ese momento todos cierran la boca,
miran al frente, todos tenían una cara loca.

Por su culpa ahora tienen que quedarse callados,
al verlos veo que están realmente enojados
como en aquellos momentos ya pasados

Sin embargo una gota se escuchó caer,
pero nadie presente la pudo escuchar o ver,
un silencio llega y a sus pláticas pueden volver

Esperando una hora adecuada para retirarse,
a todos los presentes se les ve querer marcharse
y nadie lo disimula con murmullos, uno parece levantarse

Y las miradas van hacia ese individuo que se alzó,
sin saber cómo reaccionar, al baño se encaminó,
toda la atención a la caja negra se le devolvió.

Uno pareciera tener la intención de salir a fumar
y lo curioso es que su familia lo quiere acompañar,
todos deducen que es para que así se puedan retirar

Y ahí es donde a alguien más invitó a fumar,
me señaló a mí, no sé cómo terminé por aceptar
y en ese momento sobre el cadáver me empezó a hablar

De lo divertido que se le veía cuando tenía vida,
que era agradable pasar tiempo con él, pero su salida
era algo que no sorprende a nadie, por eso su mirada

Se dirije al cielo, porque pensaba que su amigo estaba allí,
entonces: miré su rostro sin expresión, después vi
que decidió entrar por su familia y sacarlos de ahí

Diciendo; pero ahí radicaba la profundidad de mi amigo,
que nos veíamos a veces por año un domingo,
nunca faltaba el consejo de una plática contigo;

Por lo que me quedé con dos cigarrillos prendidos,
decidí apagarlo por quienes sí eligieron sus caminos
y alguien dijo que al prenderlos después sabían muy distintos

Por lo que con esa señorita una plática comenzó:
le pregunté cómo ella al individuo lo conoció,
ella sólo la evadió y el tema lo cambió

Diciendo que no deberían de darle tanta importancia,
que esto pasaba todos los días, que la relevancia
no corresponde y ante el luto está en discrepancia;

El cigarro al caer al suelo se apaga y sacando la única bocanada
la chica mira, desde la puerta, el ataúd con una triste mirada
lamentándose de que el individuo nunca le dijo nada.

Estaba por entrar, pero otro amigo del individuo se acercó
y ofreciendo un trago con una mirada de que decidió
ya retirarse, tiene algo que decirle, pero fui yo quien lo escuchó;

Era buen amigo, sabes, apesta cuando ya has envejecido,
sin que te des cuenta ves atrás y hay diez años que se han ido,
él era así, no le interesa qué digan sobre cómo ha sucedido

Pero también sé que le importaban ciertas cosas
que, aunque simples, consideraba hermosas,
cosas que la gente tomará como simples prosas

Solíamos platicar cosas que a veces eran sólo para divertir,
pero ya que te has ido, un día un trago vamos a compartir
así que, salud, porque la fiesta todavía va a seguir;

Tomó su trago final y se retira con una mirada frustrada,
cuando estoy aún procesando la charla, de la nada,
llega una amiga muy triste del individuo con una mirada

De despecho, regañándose, por no estar presente
para su amigo desvanecido, se sentía insuficiente
como amiga por en ese momento estar ausente;

En cierto modo es mi culpa, ¿sabes?, yo no quería
que pasara esto, pero tú ya lo habías dicho ese día,
así que, ¡te pido perdón!, pero, ¿ahora a quién se lo diría?;

Se retira malogradamente y llega un amigo consternado,
queriendo quitarse el nudo de la garganta que ha guardado
por el suceso, pero va a hablar, se ve más relajado;

Escúchame, sólo lo diré una vez carnal, dijiste
que aguantarías, que no ibas a ceder, prometiste
que ese día íbamos a festejar, culo, te rendiste;

Con una botella en la mano pide un cigarro de los rojos,
por que son los que le gustaban a su amigo, sus ojos
se veían muy tristes y, "por el humo del cigarro", llorosos.

La amiga más cercana del individuo sale con lágrimas sin fin,
triste, insultando al individuo por irse al "obscuro jardín",
que sabía la curiosidad que tenía por ese confín

Pero que no tenía que pasar tan pronto;
en serio que a veces pensaba que eras tonto,
pero ya sé que lo eres, pero esto no lo afronto

Lamento tanto que ya te hayas ido
y estaba llorando por como lo has elegido,
me entristece que hayas estado solo y por eso ha sucedido;

La hermana hecha un río de lágrimas se ve sentada,
con una tristeza absoluta se cuestiona con su mirada
sin ilusión y regañando el por qué nadie hizo nada

Y ya más calmada, me ve y en voz baja me dice
su tristeza incontrolable; diría: “¿sabes por qué lo hice?,
porque estaba sólo”, es lo que nos culpamos y no quise

Decirle nada porque, en serio, no pude y me puede,
pero ya qué voy a hacer, que al dormir me deprede;
y vuelve a llorar, su hermano llega y es posible que se empede;

Carnal, no sé qué pasó, pero quiero creer
que fue la mejor decisión, te volví a perder,
sabes que te queríamos y esto vienes a hacer

Pero no hay pedo, ya qué chingados y, hermano,
hay tamos carnal, cuando vaya allá nos damos la mano;
él tomó a su familia y se van, con unas palabras en vano.

La atmósfera se pone más triste al ver a su madre
el como se cuestión y regaña porque ya es tarde,
pero sabemos que es imposible que la herida sane

Y su tristeza por la pérdida de su hijo es notoria,
mirando como siempre todas esas cosas las obvia
o eso decía el individuo, dice que hasta aquí llegó su historia

Que otro día tal vez se verán, pero no está segura,
porque no van al mismo lugar, por eso no lo jura
y al gritar y llorar se cae de su rostro más de una lágrima pura.

La primer señorita que se va ha regresado
ahora que todos se han ido, ha ingresado
al fúnebre evento de nuevo y ha caminado

Frente a la caja negra sólo para decir
que lo que ella siempre quiso de él era oír
lo que él sentía y que nunca quiso exhibir.

Se sienta, se ve triste y cansada, pero ya más relajada;
sabes volví a fumar por ti, todo para nada,
pero la noticia me tenía triste y consternada

Pero tú ya no escuchas a nadie; la chica se retira
definitivamente, pero por donde camina no mira,
con la mirada al suelo no hay más qué hacer, tira

De nuevo el tiempo, la real oscuridad ya va a llegar
y hay que recordar que nadie sabe a dónde te va a llevar,
por eso es que todos ya se han ido y con el cielo van a llorar.

Desde adentro no se ven las lágrimas que cayeron,
desde adentro parece que todos los visitantes se fueron
y al hacerlo ni siquiera de lejos se despidieron:

Me yuxtapongo a la caja negra para decirle
algo importante al individuo, para pedirle
que sea fuerte, que vinieron a despedirle

Decirle que en este momento nos debemos marchar
porque al llegar esa oscuridad al mar nos va a llevar,
al mismo mar en el que van las personas que van a olvidar

Dándole a entender que la habitación ya estaba vacía,
que ya no hay nada, que ya se había acabado el día
y que en este momento ya no está la fúnebre melodía

Le hago saber que ya todo ha terminado
y que los visitantes lo habían declarado,
pues como se ve claro, ya se han marchado

En este momento es donde todo terminó,
pues, el último visitante ya se marchó
que sólo él y yo quedamos, pero ya acabó

Pues los floreros estaban vacíos,
terminaron esos gritos,
sus ojos ya estarán limpios.

Me acerco y casi tropiezo por mi ineptitud,
veo algo que no puedo decir con explicitud
porque veo que soy yo el del ataúd.

“Enfermedad, locura y muerte
fueron los tres ángeles que velaron
mi cuna y me acompañaron toda mi vida”.

- Edvard Munch.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba