samu7
Poeta recién llegado
Vagaba solo. Retumbaba en los oídos el rugir de motores y lluvia contra la piedra, resonaban esas últimas palabras con las que puso fin a un capítulo. Quién sabe si el definitivo. En el rostro gotas resbalaban impunes, entremezcladas con unas lágrimas nunca vertidas. Entre la lluvia y el bullicio, caminaba ausente. Mirada vacía, la esperanza en las palmas de las manos, los sueños entre los rotos cristales perfilados en esa esquina. Cada paso, cada movimiento de autómata, ejecutado sobre brasas incandescentes. El dolor en carne viva recuerda los últimos hechos. Los bancos, frías lápidas. La luz de una farola el único enlace con la realidad abandonada. El viento soplaba, pero no arrastraba las palabras con él. Nunca morirá, nunca caerá en el olvido. Pero jamás quedará vida, la llama consumida; el humo, entre las copas de los árboles. La esperanza, ella sí, quedó en el olvido.