sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día que el mundo
se caiga en el suelo
se quedarán sus marcas
encima de sus lágrimas
y se evaporarán los tiempos
y caerán entre sus penas,
ese día quedará en la niebla
su historia.
Sus pasos serán de piedras,
sus caminos serán de prueba,
sus giros serán de huellas,
la lágrima
que recogen sus ojos
para no mirar
al horizonte
que se puede quedar
sin el acento de sus estrellas.
El mundo se irá,
el adiós será
el último mensaje
que quedará destinado,
que no habrá secreto,
que el mundo
será un diablo,
que las palabras
quemarán
desde los altos océanos
cayendo
en su propia imagen.
No habrá más luz,
no habrá más deseos,
el mundo caminará
bajo sus trampas,
el momento crujirá
sin saber
que más allá de todo
se desfigurará
cada tono,
cada música
cada sonrisa.
La tristeza será
el primer idioma,
la palabra
se cebará
con toda nuestras almas,
se llevarán al grito
se ceñirá el humo
entre nuestras cenizas,
el beso del último Apocalipsis,
será la dura señal,
de que los tiempos se rompen
que la igualdad nunca existió
que cada frase
se esconde en su letra,
que no pueden salir
sin despedirse,
que los momentos
se dirán de todo,
que la gente no querrá
quedar entre su duda,
pero el día que todo esto
pase será el mundo
el que llorará
por no poder
llevar su último deseo,
descanse en paz.
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