el día que enterraron a beti

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
fue uno de esos putos días
que de no haber sido por el pequeño detalle
de que llevaba ya 48 horas muerta
le habría sin duda fascinado a beatriz
cielo azul sin nubes y 40 grados a la sombra
calcado de alguno de tantos que viví con ella
en que después de levantarse tarde y cagar
y fumarse un marlboro mientras tanto
y haberse puesto un poco de maquillaje para ocultar
las tremendas ojeras de la noche pasada de juerga
iba luego y ponía el puto radio a todo volumen
en el 740 de amplitud modulada
para llenar el depa con las nauseabundas notas de sus amados narcocorridos
sabiendo perfectamente cuánto me cagaban esas pinches canciones
y que al oírlas yo no aguantaría demasiado tiempo
seguir remoloneando en la cama
y me levantaría y le gritaría que le bajara el volumen a su puta mierda
y me metería a cagar fumándome un marlboro para facilitar el tránsito intestinal
y cogería luego el coche para ir por cerveza
y curarme la puta resaca porque en el depa no quedaba
ni siquiera una gota de alcohol de farmacia
cosa que beti aprovecharía con alevosía y ventaja
para encargarme que comprara también un kilo de sesos de vaca
con objeto de freírlos en aceite y alistar su famoso remedio contra la cruda
consistente en sesos de vaca fritos bañados en salsa de chile habanero
y acompañados por medio vaso de tequila blanco
remedio que a ella tal vez le cayera de puta madre
pero que a mí la única vez que lo probé
me hizo vomitar hasta la ostia de mi primera comunión
y que comprara también un litro de tequila blanco
y otro paquete de marlboro que no quedaba ni media cajetilla
y que me diera prisa porque le estaba empezando a entrar la temblorina
y si no se empinaba un par de cervezas capaz que le daba
un síncope por abstinencia alcohólica
uno de esos putos días soleados como fueron cientos
durante los años que pasamos juntos
donde rara vez estuvimos sobrios o cuerdos o sin ganas ya fuese
o bien de coger o bien de sacarnos los ojos
-y mucho menos todas esas cosas juntas-
uno de esos días soleados perfectos para tirarse en la playa
emborracharse a conciencia y dejar pasar las horas
hasta caer la noche y luego echar un palo antes de volver a casa
henchidos de cerveza, ahítos de sol y sexo
dispuestos a seguir la juerga hasta las tantas de la madrugada
ávidos por sacarle todo el jugo a la vida
antes de que nos cargara la chingada
el día que enterraron a beti no se me ocurrió otra forma
de honrar su memoria que irme a la playa
beberme un litro de whisky en la ramada de mi compadre melesio
y acabar la noche con una furcia que me levanté al regresar a casa

dándole por el culo como si la vida se me fuera a terminar mañana




.
 
Última edición:
Me sigue gustando enormemente tu poesía, José; esta también, a pesar de su nada subliminal publicidad de un muy famoso tabaco yankee; por cierto, mi compadre Pepe lo usa también como laxante; si no se fuma uno después de un café en ayunas, me dice que no hay manera de que se le evacue el intestino.

Saludos desde Canarias.
 
Última edición:
fue uno de esos putos días
que de no haber sido por el pequeño detalle
de que llevaba ya 48 horas muerta
le habría sin duda fascinado a beatriz
cielo azul sin nubes y 40 grados a la sombra
calcado de alguno de tantos que viví con ella
en que después de levantarse tarde y cagar
y fumarse un marlboro mientras tanto
y haberse puesto un poco de maquillaje para ocultar
las tremendas ojeras de la noche pasada de juerga
iba luego y ponía el puto radio a todo volumen
en el 740 de amplitud modulada
para llenar el depa con las nauseabundas notas de sus amados narcocorridos
sabiendo perfectamente cuánto me cagaban esas pinches canciones
y que al oírlas yo no aguantaría demasiado tiempo
seguir remoloneando en la cama
y me levantaría y le gritaría que le bajara el volumen a su puta mierda
y me metería a cagar fumándome un marlboro para facilitar el tránsito intestinal
y cogería luego el coche para ir por cerveza
y curarme la puta resaca porque en el depa no quedaba
ni siquiera una gota de alcohol de farmacia
cosa que beti aprovecharía con alevosía y ventaja
para encargarme que comprara también un kilo de sesos de vaca
con objeto de freírlos en aceite y alistar su famoso remedio contra la cruda
consistente en sesos de vaca fritos bañados en salsa de chile habanero
y acompañados por medio vaso de tequila blanco
remedio que a ella tal vez le cayera de puta madre
pero que a mí la única vez que lo probé
me hizo vomitar hasta la ostia de mi primera comunión
y que comprara también un litro de tequila blanco
y otro paquete de marlboro que no quedaba ni media cajetilla
y que me diera prisa porque le estaba empezando a entrar la temblorina
y si no se empinaba un par de cervezas capaz que le daba
un síncope por abstinencia alcohólica
uno de esos putos días soleados como fueron cientos
durante los años que pasamos juntos
donde rara vez estuvimos sobrios o cuerdos o sin ganas ya fuese
o bien de coger o bien de sacarnos los ojos
-y mucho menos todas esas cosas juntas-
uno de esos días soleados perfectos para tirarse en la playa
emborracharse a conciencia y dejar pasar las horas
hasta caer la noche y luego echar un palo antes de volver a casa
henchidos de cerveza, ahítos de sol y sexo
dispuestos a seguir la juerga hasta las tantas de la madrugada
ávidos por sacarle todo el jugo a la vida
antes de que nos cargara la chingada
el día que enterraron a beti no se me ocurrió otra forma
de honrar su memoria que irme a la playa
beberme un litro de whisky en la ramada de mi compadre melesio
y acabar la noche con una furcia que me levanté al regresar a casa

dándole por el culo como si la vida se me fuera a terminar mañana




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Un placer leerte.
 
encantado de pasar por otra de tus genialidades.

fue uno de esos putos días
que de no haber sido por el pequeño detalle
de que llevaba ya 48 horas muerta
le habría sin duda fascinado a beatriz
cielo azul sin nubes y 40 grados a la sombra
calcado de alguno de tantos que viví con ella
en que después de levantarse tarde y cagar
y fumarse un marlboro mientras tanto
y haberse puesto un poco de maquillaje para ocultar
las tremendas ojeras de la noche pasada de juerga
iba luego y ponía el puto radio a todo volumen
en el 740 de amplitud modulada
para llenar el depa con las nauseabundas notas de sus amados narcocorridos
sabiendo perfectamente cuánto me cagaban esas pinches canciones
y que al oírlas yo no aguantaría demasiado tiempo
seguir remoloneando en la cama
y me levantaría y le gritaría que le bajara el volumen a su puta mierda
y me metería a cagar fumándome un marlboro para facilitar el tránsito intestinal
y cogería luego el coche para ir por cerveza
y curarme la puta resaca porque en el depa no quedaba
ni siquiera una gota de alcohol de farmacia
cosa que beti aprovecharía con alevosía y ventaja
para encargarme que comprara también un kilo de sesos de vaca
con objeto de freírlos en aceite y alistar su famoso remedio contra la cruda
consistente en sesos de vaca fritos bañados en salsa de chile habanero
y acompañados por medio vaso de tequila blanco
remedio que a ella tal vez le cayera de puta madre
pero que a mí la única vez que lo probé
me hizo vomitar hasta la ostia de mi primera comunión
y que comprara también un litro de tequila blanco
y otro paquete de marlboro que no quedaba ni media cajetilla
y que me diera prisa porque le estaba empezando a entrar la temblorina
y si no se empinaba un par de cervezas capaz que le daba
un síncope por abstinencia alcohólica
uno de esos putos días soleados como fueron cientos
durante los años que pasamos juntos
donde rara vez estuvimos sobrios o cuerdos o sin ganas ya fuese
o bien de coger o bien de sacarnos los ojos
-y mucho menos todas esas cosas juntas-
uno de esos días soleados perfectos para tirarse en la playa
emborracharse a conciencia y dejar pasar las horas
hasta caer la noche y luego echar un palo antes de volver a casa
henchidos de cerveza, ahítos de sol y sexo
dispuestos a seguir la juerga hasta las tantas de la madrugada
ávidos por sacarle todo el jugo a la vida
antes de que nos cargara la chingada
el día que enterraron a beti no se me ocurrió otra forma
de honrar su memoria que irme a la playa
beberme un litro de whisky en la ramada de mi compadre melesio
y acabar la noche con una furcia que me levanté al regresar a casa

dándole por el culo como si la vida se me fuera a terminar mañana




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Voy a pensar en alto..


¿La pagaste?

Deberías haberlo hecho.

Nunca des por el culo a nadie sin pagar.
¡No es gratis!
 
Jose Villa.Sr poeta.
Levanto mi vasode Bourbon
Yanquee.No soy discriminatorio
pa ponerme pedo...
Por su genio brindo,por este puto
dolor que nos carcome y que Sr,
Usted describe con maestría.
Salud.
P.S
También me gusta el wisky,vodka,
aguarrás,tequila,y un largo etc...
 

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