jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuántas veces no he querido
dejar de ser un jodido perdedor como shawn nelson
aquel ex marine alcohólico enloquecido que no encontró
mejor manera de suicidarse
que robarse un puto tanque del ejército de los estados
unidos y convertirse en blanco humano de una jauría
armada hasta los dientes que lo persiguió por calles y
avenidas de san diego hasta darle alcance y abatirlo a
tiros antes de que pudiera hacer realidad su sueño de
cruzar la frontera con méxico para venir a tomar tequila
y emborracharse con las putas en tijuana
cuántas veces no he querido
acabar de llegar por fin a verme en la disyuntiva de
o seguir adelante con mi puta vida fracasada de mierda
-como se vio shawn nelson aquella mañana en san diego-
o robarme un tanque de guerra cualquier día de estos y
lanzarme a despanzurrar cochecitos por las calles hasta
que un francotirador acertara a encajarme un proyectil
dentro del cráneo y me arreglara así de una puta vez los
nervios
y cuántas madrugadas no he salido del garage borracho
como una cuba y hasta el culo de anfetas -dispuesto a
repetir la hazaña de ese cabronazo de shawn allá en
california-
sin nunca llegar a recorrer a fin de cuentas más allá de
un par de calles...
gracias al carburador obstruido de mi puto nissan 4 puertas
del 97
dejar de ser un jodido perdedor como shawn nelson
aquel ex marine alcohólico enloquecido que no encontró
mejor manera de suicidarse
que robarse un puto tanque del ejército de los estados
unidos y convertirse en blanco humano de una jauría
armada hasta los dientes que lo persiguió por calles y
avenidas de san diego hasta darle alcance y abatirlo a
tiros antes de que pudiera hacer realidad su sueño de
cruzar la frontera con méxico para venir a tomar tequila
y emborracharse con las putas en tijuana
cuántas veces no he querido
acabar de llegar por fin a verme en la disyuntiva de
o seguir adelante con mi puta vida fracasada de mierda
-como se vio shawn nelson aquella mañana en san diego-
o robarme un tanque de guerra cualquier día de estos y
lanzarme a despanzurrar cochecitos por las calles hasta
que un francotirador acertara a encajarme un proyectil
dentro del cráneo y me arreglara así de una puta vez los
nervios
y cuántas madrugadas no he salido del garage borracho
como una cuba y hasta el culo de anfetas -dispuesto a
repetir la hazaña de ese cabronazo de shawn allá en
california-
sin nunca llegar a recorrer a fin de cuentas más allá de
un par de calles...
gracias al carburador obstruido de mi puto nissan 4 puertas
del 97