Simón i Plà
Poeta recién llegado
Yo miraba atónito a nuestros soldados hoplitas circundando a su jefe, al héroe
al dios
Ellos construían para él, un muro de contención ante las palabras y las preguntas no eran siquiera formuladas
No sólo somos reconocidos por nuestra disciplina en la formación sino por nuestra manera de luchar
pues
Mantenemos un ritmo casi continuo mientras luchamos no solemos correr sin ningún orden sino que se nos reconoce por hacerlo al ritmo del sonido de las flautas citaristas expertos marcan con sus acordes dónde combatir
Hoy parece que Antino hubiese encargado melodías inéditas con canciones de estrofas perfectas como si todos los poetas a un tiempo de toda la Hélade y en Lacedemonia hubieran acordado asombrar a los dioses
Los maestros citaristas, habían colocado un pedestal con Dionisios en el centro de la orquesta los coros circundaban a las hetarias que tocaban suaves melodías con el aulós las más preparadas, tocaban la cítara mientras entonaban salmodias
Nuestros vínculos religiosos elevaban plegarias hacia un firmamento -que por momentos- se cuajaba con multitud de estrellas el amor que Antino profesaba al recuerdo de Eurídice le hacía ante todos inmortal la fama es parte del recuerdo y ella y él eran parte ya de los salmos de nuestra historia
Habíamos consultado juntos el oráculo de nuestros dioses y les ofrecimos sacrificios, del mismo modo que lo hacíamos en el campo de batalla lo que yo observaba, no era un ritual funerario era la preparación de las nupcias de un dios
Nuestra ceremonia no puede considerarse un ritual en esta ocasión parecía una entrega total como si nosotros mismos ahora fuésemos parte de un cambio en nuestra propia identidad en nuestra historia
Los Buenos y Bellos pertenecientes al consejo de ancianos alardearon de su nobleza y en un primer momento quisieron convencernos de que nada diferente ocurría que todo lo tenían controlado
Para ellos sólo había muerto una de las esclavas del templo de Artemisa y no querían entender el cambio en su rutina
Los espartíatas desde la infancia sabemos cómo comportarnos no iban ahora a admitir nuevas conductas o enseñanzas pero la elocuencia del amor, mensajero entre los hombres y los dioses no necesitaba de nada para abrirse paso, entre los que se aposentan en su condición mediocre
La muerte de Eurídice, nos estaba haciendo pensar en cosas trascendentes, como si grandes espíritus, marcasen nuestros caminos
Todos fortalecíamos nuestros abrazos con deseos hermosos y cosas bellas que nos ennoblecían de ese modo nuestos actos estaban cargados de bondad y belleza ahora sí que nos sentíamos poderosos
Las lecciones de la sísitia pertenecer a la crepteía
asumir que ni el frío ni el hambre podía controlarnos
Pero
el dolor es nuestro aliado, el deber el único estandarte que nos guia y ahora nuestra lealtad, era estar con nuestro general
Todos hemos nacido para desempeñar nuestro papel en el futuro de nuestra sociedad la infancia es sólo un reflejo de lo que seremos
Honor a nuestro nombre si somos capaces de hacer lo que se espera de nosotros deshonrra para nuestra estirpe si no somos capaces de proclamar, nuestra increíble capacidad para admitir la muerte
El amor a nuestra patria,constituían en sí mismos, lo más noble de nuestros sentimientos y nuestras acciones gloriosas nos acercaban a los dioses inmortales
El Ágora estaba circundada por columnas y los arcos de las salas, cubiertos con himatios bordados de naves nos hablaban sin palabras, de victorias pasadas
Adornadas las puertas de entrada de ese modo, nadie podía ver realmente quiénes estaban en el interior era un modo estratégico de impedir que cualquiera participase de comentarios secretos entre los éforos sólo yo mismo pude escuchar a una distancia muy corta las palabras de Antino
Abrió la cortina con un suave ademán y poniéndose sólo ante ellos comenzó a hablar
-Todos conocemos nuestras sagradas leyes La justicia sigue siempre las huellas de nuestros dioses y hoy aquí, es la propia justicia la vengadora de aquellos, que se han atenido a las leyes divinas por encima de los sentimientos humanos
¡ No es discutible ! -gritó
-Es ¡ justicia.!
- Vengo para informar se celebra una boda..estáis invitados
Algunos de los oligarcas pertenecientes a las familias más nobles, comenzaron a gritar intentaban forzar a Antino a cambiar de actitud clamando que ella había muerto, que era solamente una esclava
Pero no contaban con nosotros somos soldados cumpliendo una vez más las órdenes aunque en esta ocasión, nuestro campo de batalla fuera el campo de la lealtad más ciega de la voluntad más férrea todos juntos seguíamos a nuestro igual
-Antino era nuestro jefe, no había duda ya no éramos, una razón de estado algo más fuerte que nosotros o la lógica, nos empujaba en una sola dirección
-seguir sus huellas
Dió un paso atrás y mirándoles fijamente a los ojos clamó ante los oligarcas
¡ Los que no amáis Ya estáis muertos !
Todos los hoplitas a un tiempo, aparecieron tras las cortinas completamente armados No había duda en el rostro de ninguno de ellos incluso los ilotas aparecían en las formaciones de atrás
En los cuarteles nos habían enseñado a no tener miedo
¡ de qué se asombraban ahora ! sólo somos el producto de nuestra historia la que ellos mismos nos legaron
Callaron todos no podían formular órdenes ni ruegos, estaban ante la mirada de un hombre seguro de sí mismo
La boda será mañana en el templo de Afrodita Orthia el mismo lugar de nuestras palizas rituales siendo niños pero aquel dolor compartía lo cotidiano de todos nuestros días
Este dolor de ahora, sentido por el dios mi amigo
mi compañero en las batallas no era un dolor físico al que él está tan acostrumbrado como yo mismo era el alma la que se le había partido en dos
Y ninguna de sus dos mitades, le pertenecía
Ellos construían para él, un muro de contención ante las palabras y las preguntas no eran siquiera formuladas
No sólo somos reconocidos por nuestra disciplina en la formación sino por nuestra manera de luchar
pues
Mantenemos un ritmo casi continuo mientras luchamos no solemos correr sin ningún orden sino que se nos reconoce por hacerlo al ritmo del sonido de las flautas citaristas expertos marcan con sus acordes dónde combatir
Hoy parece que Antino hubiese encargado melodías inéditas con canciones de estrofas perfectas como si todos los poetas a un tiempo de toda la Hélade y en Lacedemonia hubieran acordado asombrar a los dioses
Los maestros citaristas, habían colocado un pedestal con Dionisios en el centro de la orquesta los coros circundaban a las hetarias que tocaban suaves melodías con el aulós las más preparadas, tocaban la cítara mientras entonaban salmodias
Nuestros vínculos religiosos elevaban plegarias hacia un firmamento -que por momentos- se cuajaba con multitud de estrellas el amor que Antino profesaba al recuerdo de Eurídice le hacía ante todos inmortal la fama es parte del recuerdo y ella y él eran parte ya de los salmos de nuestra historia
Habíamos consultado juntos el oráculo de nuestros dioses y les ofrecimos sacrificios, del mismo modo que lo hacíamos en el campo de batalla lo que yo observaba, no era un ritual funerario era la preparación de las nupcias de un dios
Nuestra ceremonia no puede considerarse un ritual en esta ocasión parecía una entrega total como si nosotros mismos ahora fuésemos parte de un cambio en nuestra propia identidad en nuestra historia
Los Buenos y Bellos pertenecientes al consejo de ancianos alardearon de su nobleza y en un primer momento quisieron convencernos de que nada diferente ocurría que todo lo tenían controlado
Para ellos sólo había muerto una de las esclavas del templo de Artemisa y no querían entender el cambio en su rutina
Los espartíatas desde la infancia sabemos cómo comportarnos no iban ahora a admitir nuevas conductas o enseñanzas pero la elocuencia del amor, mensajero entre los hombres y los dioses no necesitaba de nada para abrirse paso, entre los que se aposentan en su condición mediocre
La muerte de Eurídice, nos estaba haciendo pensar en cosas trascendentes, como si grandes espíritus, marcasen nuestros caminos
Todos fortalecíamos nuestros abrazos con deseos hermosos y cosas bellas que nos ennoblecían de ese modo nuestos actos estaban cargados de bondad y belleza ahora sí que nos sentíamos poderosos
Las lecciones de la sísitia pertenecer a la crepteía
asumir que ni el frío ni el hambre podía controlarnos
Pero
el dolor es nuestro aliado, el deber el único estandarte que nos guia y ahora nuestra lealtad, era estar con nuestro general
Todos hemos nacido para desempeñar nuestro papel en el futuro de nuestra sociedad la infancia es sólo un reflejo de lo que seremos
Honor a nuestro nombre si somos capaces de hacer lo que se espera de nosotros deshonrra para nuestra estirpe si no somos capaces de proclamar, nuestra increíble capacidad para admitir la muerte
El amor a nuestra patria,constituían en sí mismos, lo más noble de nuestros sentimientos y nuestras acciones gloriosas nos acercaban a los dioses inmortales
El Ágora estaba circundada por columnas y los arcos de las salas, cubiertos con himatios bordados de naves nos hablaban sin palabras, de victorias pasadas
Adornadas las puertas de entrada de ese modo, nadie podía ver realmente quiénes estaban en el interior era un modo estratégico de impedir que cualquiera participase de comentarios secretos entre los éforos sólo yo mismo pude escuchar a una distancia muy corta las palabras de Antino
Abrió la cortina con un suave ademán y poniéndose sólo ante ellos comenzó a hablar
-Todos conocemos nuestras sagradas leyes La justicia sigue siempre las huellas de nuestros dioses y hoy aquí, es la propia justicia la vengadora de aquellos, que se han atenido a las leyes divinas por encima de los sentimientos humanos
¡ No es discutible ! -gritó
-Es ¡ justicia.!
- Vengo para informar se celebra una boda..estáis invitados
Algunos de los oligarcas pertenecientes a las familias más nobles, comenzaron a gritar intentaban forzar a Antino a cambiar de actitud clamando que ella había muerto, que era solamente una esclava
Pero no contaban con nosotros somos soldados cumpliendo una vez más las órdenes aunque en esta ocasión, nuestro campo de batalla fuera el campo de la lealtad más ciega de la voluntad más férrea todos juntos seguíamos a nuestro igual
-Antino era nuestro jefe, no había duda ya no éramos, una razón de estado algo más fuerte que nosotros o la lógica, nos empujaba en una sola dirección
-seguir sus huellas
Dió un paso atrás y mirándoles fijamente a los ojos clamó ante los oligarcas
¡ Los que no amáis Ya estáis muertos !
Todos los hoplitas a un tiempo, aparecieron tras las cortinas completamente armados No había duda en el rostro de ninguno de ellos incluso los ilotas aparecían en las formaciones de atrás
En los cuarteles nos habían enseñado a no tener miedo
¡ de qué se asombraban ahora ! sólo somos el producto de nuestra historia la que ellos mismos nos legaron
Callaron todos no podían formular órdenes ni ruegos, estaban ante la mirada de un hombre seguro de sí mismo
La boda será mañana en el templo de Afrodita Orthia el mismo lugar de nuestras palizas rituales siendo niños pero aquel dolor compartía lo cotidiano de todos nuestros días
Este dolor de ahora, sentido por el dios mi amigo
mi compañero en las batallas no era un dolor físico al que él está tan acostrumbrado como yo mismo era el alma la que se le había partido en dos
Y ninguna de sus dos mitades, le pertenecía