Ana Maria R.
Poeta recién llegado
Las mentiras de esa tu boca
son el agua en tu río seco,
que tu tracición la desboca
y se te mueren sin un eco.
Al amor tu ni me lo nombres,
ni la palabra caballero
pues suele ser de ser muy hombres
no presumir tú de primero.
Más conociendo de tu loca
pasión por lo vulgar y el ego,
no es extraño que en una roca
tropieces por voluntad ciego.
No te nombres tú caballero
que yo conozco tus instintos,
tiras a dar siempre el primero
y mensajes mandas distintos.
Tú engañas si los que son hombres
no ven bien tu cuarto trasero
pero yo, con dos de tus nombres
te llamo malo y embustero.
son el agua en tu río seco,
que tu tracición la desboca
y se te mueren sin un eco.
Al amor tu ni me lo nombres,
ni la palabra caballero
pues suele ser de ser muy hombres
no presumir tú de primero.
Más conociendo de tu loca
pasión por lo vulgar y el ego,
no es extraño que en una roca
tropieces por voluntad ciego.
No te nombres tú caballero
que yo conozco tus instintos,
tiras a dar siempre el primero
y mensajes mandas distintos.
Tú engañas si los que son hombres
no ven bien tu cuarto trasero
pero yo, con dos de tus nombres
te llamo malo y embustero.
::