Hoover White
Poeta adicto al portal
Voy a escurrir el paño del dolor,
a poner sanguijuelas en tus heridas,
a beber de tus lagrimas saladas
y a embadurnarte de gel antidepresiva.
No me siegues el existir por tu tristeza
ni incrustes Arsenio en mi paladar,
pues, la sangre tiende a heder
y los dos nos podemos manchar.
Así como el agua de esta tierra
el pensamiento es todo un vaivén,
y si nos odiamos tan inexorablemente,
como el cielo ennegrece nuestros lirios también.
Si me das tu mano venusta de circe
y no oprimes mi alma en tus labios
entonces seremos sirio y éter,
pero primero guarda el puñal de tu regazo.
Yo te he conocido cabizbaja e impetuosa
y no me interesa tu entrepierna ni tus pechos,
solo que te acuestes silente, aquí conmigo,
y me hagas compañía en mi llano lecho.
a poner sanguijuelas en tus heridas,
a beber de tus lagrimas saladas
y a embadurnarte de gel antidepresiva.
No me siegues el existir por tu tristeza
ni incrustes Arsenio en mi paladar,
pues, la sangre tiende a heder
y los dos nos podemos manchar.
Así como el agua de esta tierra
el pensamiento es todo un vaivén,
y si nos odiamos tan inexorablemente,
como el cielo ennegrece nuestros lirios también.
Si me das tu mano venusta de circe
y no oprimes mi alma en tus labios
entonces seremos sirio y éter,
pero primero guarda el puñal de tu regazo.
Yo te he conocido cabizbaja e impetuosa
y no me interesa tu entrepierna ni tus pechos,
solo que te acuestes silente, aquí conmigo,
y me hagas compañía en mi llano lecho.
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