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El eco del silencio

Chrix

Poeta que considera el portal su segunda casa
​Guitarra danzante, de enmarañada respiración
Pertinaces partituras desheredadas de su voz,
Me falla el gañir de la sangre, latidos sin corazón;
Vestigios de cuerdas, en el discurrir de la pasión,

El Voraz manto de silencio, mulló la vieja madera,
Triste lecho usurpado de somnolientas quimeras,
Que sagaces abanican los acertijos sin respuestas,
Descansando en llanto la pesadez de mi tristeza.

El ancla, perspicaz rasgó el acromático témpano,
Testigo premonitorio aferró mis raíces a la vigilia,
Marejadas afásicas en mis azogados tímpanos,
rugiendo inertes de palabras llenas de desidia.

El grito, se hizo cueva de paredes sin pulmones,
Clavó la punta, habló en el idioma de las piedras,
Las uñas quedaron girando las ruedas de cañones,
Explotando mis venas que treparon como hiedras,

Me saqué la hoja del pecho para que se haga fuego
Se enmudecieron mis letras y la piel se volvió madera,
No pude decir que te quiero, y ahogando el sosiego,
Me hice parte del suplicio, crudo desavío en la espera…


Callamos, solo se oyeron los huesos que enmudecieron
Espere por ti tras los ecos de silencios, lejos de las cáscaras,
De las amarras sin nudos que por atarnos nos perdieron,
Te espere…con los ojos cerrados, sin habla, sin máscaras…

Pero otra vez no volviste cuando los horizontes cedieron…!
 
Última edición:
Un poema de colección. Qué agradable encontrarme con tu trabajo. Me he identificado a plenitud con la expresión y con las imágenes presentadas. ¡¡¡Excelente!!!. Saludos desde Venezuela. Te dejo estrellas.
 
​Guitarra danzante, de enmarañada respiración
Pertinaces partituras desheredadas de su voz,
Me falla el gañir de la sangre, latidos sin corazón;
Vestigios de cuerdas, en el discurrir de la pasión,

El Voraz manto de silencio, mulló la vieja madera,
Triste lecho usurpado de somnolientas quimeras,
Que sagaces abanican los acertijos sin respuestas,
Descansando en llanto la pesadez de mi tristeza.

El ancla, perspicaz rasgó el acromático témpano,
Testigo premonitorio aferró mis raíces a la vigilia,
Marejadas afásicas en mis azogados tímpanos,
rugiendo inertes de palabras llenas de desidia.

El grito, se hizo cueva de paredes sin pulmones,
Clavó la punta, habló en el idioma de las piedras,
Las uñas quedaron girando las ruedas de cañones,
Explotando mis venas que treparon como hiedras,

Me saqué la hoja del pecho para que se haga fuego
Se enmudecieron mis letras y la piel se volvió madera,
No pude decir que te quiero, y ahogando el sosiego,
Me hice parte del suplicio, crudo desavío en la espera…


Callamos, solo se oyeron los huesos que enmudecieron
Espere por ti tras los ecos de silencios, lejos de las cáscaras,
De las amarras sin nudos que por atarnos nos perdieron,
Te espere…con los ojos cerrados, sin habla, sin máscaras…
Pero otra vez no volviste…!



Qué manera la tuya de trasportar al lector a otros espacios...
¡¡¡guauuuuuuuuuuu!!!, Estimado Chrix, realmente tu poesía tiene eso que emociona, leerte es un regalo sobre todo a esta hora de la tarde y aquí con tanta lluvia, nada mejor que llegar hasta tu bella poesía, cariños sureños poeta.
Saludos
Pincoya
 
alicia Pérez Hernández;4061031 dijo:
EN EL ECO DEL SILENCIO,
TUS BELLOS VERSOS HABLAN,
Y DENTRO DE SU MELANCOLIA BRILLA LA BELLEZA
saludos con todos mis carinos
Gracias por tu compañia Alicia, sos todo amor!
 
Triste eco de ausencia y silencio. Melancólico pero bello poema, gran lírica me gustó estrellas xxxxxxxxx
 
Christian , sigo disfrutando en silencio tus versos para seguir sintiendo la profundidad de esos sentimientos que tan maravillosamente tristes has plasmado en tu poema... GRACIAS por compartirlo y brindarnos el placer de leerte.
Te dejo un fuerte abrazo y un gran beso.
 
​Guitarra danzante, de enmarañada respiración
Pertinaces partituras desheredadas de su voz,
Me falla el gañir de la sangre, latidos sin corazón;
Vestigios de cuerdas, en el discurrir de la pasión,

El Voraz manto de silencio, mulló la vieja madera,
Triste lecho usurpado de somnolientas quimeras,
Que sagaces abanican los acertijos sin respuestas,
Descansando en llanto la pesadez de mi tristeza.

El ancla, perspicaz rasgó el acromático témpano,
Testigo premonitorio aferró mis raíces a la vigilia,
Marejadas afásicas en mis azogados tímpanos,
rugiendo inertes de palabras llenas de desidia.

El grito, se hizo cueva de paredes sin pulmones,
Clavó la punta, habló en el idioma de las piedras,
Las uñas quedaron girando las ruedas de cañones,
Explotando mis venas que treparon como hiedras,

Me saqué la hoja del pecho para que se haga fuego
Se enmudecieron mis letras y la piel se volvió madera,
No pude decir que te quiero, y ahogando el sosiego,
Me hice parte del suplicio, crudo desavío en la espera…


Callamos, solo se oyeron los huesos que enmudecieron
Espere por ti tras los ecos de silencios, lejos de las cáscaras,
De las amarras sin nudos que por atarnos nos perdieron,
Te espere…con los ojos cerrados, sin habla, sin máscaras…
Pero otra vez no volviste…!


Y del silencio que escribes
se oyen las voces
tu alma que clama
palabras que no oyes

Aquí yo te dejo
mi palabra amiga
Christian sigue escribiendo
lo tuyo si es poesía!!!

Sabes que tus versos son espectaculares no dejes de escribir amigo,no dejes de compartir tu sentir,te dejo un beso grande Sandra
 
​Guitarra danzante, de enmarañada respiración
Pertinaces partituras desheredadas de su voz,
Me falla el gañir de la sangre, latidos sin corazón;
Vestigios de cuerdas, en el discurrir de la pasión,

El Voraz manto de silencio, mulló la vieja madera,
Triste lecho usurpado de somnolientas quimeras,
Que sagaces abanican los acertijos sin respuestas,
Descansando en llanto la pesadez de mi tristeza.

El ancla, perspicaz rasgó el acromático témpano,
Testigo premonitorio aferró mis raíces a la vigilia,
Marejadas afásicas en mis azogados tímpanos,
rugiendo inertes de palabras llenas de desidia.

El grito, se hizo cueva de paredes sin pulmones,
Clavó la punta, habló en el idioma de las piedras,
Las uñas quedaron girando las ruedas de cañones,
Explotando mis venas que treparon como hiedras,

Me saqué la hoja del pecho para que se haga fuego
Se enmudecieron mis letras y la piel se volvió madera,
No pude decir que te quiero, y ahogando el sosiego,
Me hice parte del suplicio, crudo desavío en la espera…


Callamos, solo se oyeron los huesos que enmudecieron
Espere por ti tras los ecos de silencios, lejos de las cáscaras,
De las amarras sin nudos que por atarnos nos perdieron,
Te espere…con los ojos cerrados, sin habla, sin máscaras…
Pero otra vez no volviste…!

Un precioso versar, rico en esencia y contenido, me gusto mucho!

besos, estrellas y reputación bien merecida.

Gracias!!
 
debes entender que estará presente en cualquier lugar, abrazos
​Guitarra danzante, de enmarañada respiración
Pertinaces partituras desheredadas de su voz,
Me falla el gañir de la sangre, latidos sin corazón;
Vestigios de cuerdas, en el discurrir de la pasión,

El Voraz manto de silencio, mulló la vieja madera,
Triste lecho usurpado de somnolientas quimeras,
Que sagaces abanican los acertijos sin respuestas,
Descansando en llanto la pesadez de mi tristeza.

El ancla, perspicaz rasgó el acromático témpano,
Testigo premonitorio aferró mis raíces a la vigilia,
Marejadas afásicas en mis azogados tímpanos,
rugiendo inertes de palabras llenas de desidia.

El grito, se hizo cueva de paredes sin pulmones,
Clavó la punta, habló en el idioma de las piedras,
Las uñas quedaron girando las ruedas de cañones,
Explotando mis venas que treparon como hiedras,

Me saqué la hoja del pecho para que se haga fuego
Se enmudecieron mis letras y la piel se volvió madera,
No pude decir que te quiero, y ahogando el sosiego,
Me hice parte del suplicio, crudo desavío en la espera…


Callamos, solo se oyeron los huesos que enmudecieron
Espere por ti tras los ecos de silencios, lejos de las cáscaras,
De las amarras sin nudos que por atarnos nos perdieron,
Te espere…con los ojos cerrados, sin habla, sin máscaras…

Pero otra vez no volviste cuando los horizontes cedieron…!
 

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