Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
El Embajador de Zaprah
La Princesa Horrible
tiene ese patético afán
de dejarme insomne
de dejarme sólo
sin nadie a quien acudir
Ella me tortura
me ata a duras poleas
sarpulle mi lengua
henchida
con arañas zancudas
Introduce bollitos de tisúes
en mi nariz
Con su mano horrible
me tapa la boca
y acercándose a mis tímpanos de espanto
me los muerde
hasta desangrarlos en un aullido punzante y atroz
Ella me ama
lo sé
no quiere que comparta a los dioses de las espadas
Quiere su agua violenta
en mis ojos
Quiere que me acurruque entumecido en un rincón
esperando a que salga de mi el violento embajador
ese cínico cicerón
el Embajador de Zaprah
capaz de aniquilar a todo un pueblo por el sólo alimento del dolor
ese ser sin escrúpulos
esa metonímica Gran Sierpe
que se esconde en mí como un súper- yo
Que no piensa en un futuro
Que no piensa directamente
y que poco a poco
sobre mi endeble cuello su espectral brío va enroscando
para así, juntos los dos ya muertos
nuestro último estertor
ir exhalando
La Princesa Horrible
tiene ese patético afán
de dejarme insomne
de dejarme sólo
sin nadie a quien acudir
Ella me tortura
me ata a duras poleas
sarpulle mi lengua
henchida
con arañas zancudas
Introduce bollitos de tisúes
en mi nariz
Con su mano horrible
me tapa la boca
y acercándose a mis tímpanos de espanto
me los muerde
hasta desangrarlos en un aullido punzante y atroz
Ella me ama
lo sé
no quiere que comparta a los dioses de las espadas
Quiere su agua violenta
en mis ojos
Quiere que me acurruque entumecido en un rincón
esperando a que salga de mi el violento embajador
ese cínico cicerón
el Embajador de Zaprah
capaz de aniquilar a todo un pueblo por el sólo alimento del dolor
ese ser sin escrúpulos
esa metonímica Gran Sierpe
que se esconde en mí como un súper- yo
Que no piensa en un futuro
Que no piensa directamente
y que poco a poco
sobre mi endeble cuello su espectral brío va enroscando
para así, juntos los dos ya muertos
nuestro último estertor
ir exhalando