• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)
  • Herramienta Métrica Española analiza tus versos: sílabas, sinalefas, rimas, formas poéticas. Probar →

El eminente

Felipe Fuentes García

Poeta asiduo al portal
«¡Yo, yo, yo, para mí!» podría acaso
ser el gorjeo que, tenaz, proclama
–en su impulso febril y sin retraso–
ese narciso que al hablar reclama.

«¡Yo, yo, yo, para mí!» Qué melodía
más dulce y, además, qué convincente
sobrevuela su voz la galería
para gloria y virtud del eminente.

«¡Yo, yo, yo, para mí!» Que se eternice
su sonido. Que el eco (tan oculto
tras sus vastos caudales) nos hechice
y el «mí, mí, mí...» no cese en el tumulto.

¡Y que se aloque sin parar la rueda,
que todo se obnubila en lo que queda!
 
Última edición:
Un soneto eminente, estimado Felipe. Más allá de la verdad, y de la broma, apunto a que no todo eminente es un narciso. De hecho he conocido dos personas a las que calificaría de genios, con un marcadísimo contraste en la forma en que llevaban su genialidad: humilde, generoso y agradecido el uno, prepotente y despreciativo el otro.
abrazo
j.
 
Maestro, es un gran placer encontrarlo en este foro despu'es de tanto tiempo. Encantada de volver a leerle y disfrutar de su gran talento.

Un gran abrazo desde New York,

Gladiadora________________
 
«¡Yo, yo, yo, para mí!» podría acaso
ser el gorjeo que, tenaz, proclama
–en su impulso febril y sin retraso–
ese narciso que al hablar reclama.

«¡Yo, yo, yo, para mí!» Qué melodía
más dulce y, además, qué convincente
sobrevuela su voz la galería
para gloria y virtud del eminente.

«¡Yo, yo, yo, para mí!» Que se eternice
su sonido. Que el eco (tan oculto
tras sus vastos caudales) nos hechice
y el «mí, mí, mí...» no cese en el tumulto.

¡Y que se aloque sin parar la rueda,
que todo se obnubila en lo que queda!

Como siempre, me acerco a tu poesía, con el respeto que me merece, que es mucho, como al autor. Del tema que tratas, te diré que muchas veces, en estos lugares que transitamos, uno termina conociendo el lado humano del poeta, y ya sea, poco a poco, o de repente, se nos cae el ídolo y es difícil borrar lo que hemos visto y sentido.
Y entonces vemos que esos Yo, yo, yo, para mi...desnudos del lirismo, y de un contenido que se nos prenda, se pierden sin dejarnos huella.
Un placer siempre volver a tu lectura, Felipe, gracia por compartir.
Un abrazo
Isabel
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba