maiaalionza
Poeta recién llegado
La tarde estaba calurosa, los gritos y risas de los niños que retozaban alegremente en la calle ya no se escuchaban. La mujer abrio la ventana y solo pudo ver la calle desolada y un sol brillante que inundaba cada rincon del poblado creando extrañas figuras en el horizonte, entornó la mirada para divisar a la lejanía la presencia de algun ser humano...solo era el silencio que se acercaba ..era la hora de la siesta, y el pueblo dormia. La mujer ya entrada en años y en carnes...observo su rostro en el espejo, aliso su cabello entrecano...estaba ansiosa, la espera se hacia larga...quizas era el calor de la tarde o sus ganas. Miró su cuerpo, entalló la cintura, palpó sus senos grandes, sintió sus pezones erectos por la proximidad del encuentro. Dudaba entre cerrar la puerta o dejarla entreabierta, era mejor no cerrarla asi él llegaría y nadie lo veria entrar....No supo cuando llegó, siempre sus pasos eran sigilosos, lo presintió al sentir su olor de sudor mezclado con mastranto, con monte de ese llano infinito que se perdía en el horizonte. No hubo muchas palabras, ni preguntas. El silencio de aquella estancia se vió interumpido con los murmullos, los quejidos de gozo de aquellos seres, el rítmico sonido de la cama por el movimiento de los cuerpos que se unen y separan para volverse a unir. Sus manos grandes y callosas, rudas por el trabajo sabian darle ternura en caricias interminables que arrancaban pequeños gritos de placer. El se levanto e igual como llego se marcho sin preguntas, sin respuestas. Ella, satisfecha reclinada en la cama ahora desordenada sabia que era cuestión de esperar hasta el proximo encuentro. Su mano lentamente se deslizó hasta la entrepierna...ella satisfecha y plena...no pidio, no reclamo...sabia que solo era esperar...
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