Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El engaño
Tela ondulante para frenar la luz de esa ventana,
¿era el calor que el día nos prestaba ?
¿era el ardor que nuestros cuerpos emanaban ?
había llegado la hora del día señalado.
Llegó el encuentro sensual y programado,
sabíamos los dos que era un amor robado.
Que nuestro corazón se había equivocado,
y a pesar de saberlo nuestros cuerpos seguían amarrados.
La culpa de este amor siempre prohibido,
nos hacia perder ya los sentidos al existir traición al ser querido.
Pero nuestra pasión no había vencido,
al decirnos adiós las lágrimas de culpa nos rodaban.
El disfrute de aquel día tan deseado se fue apagando,
pues el engaño y la culpa nos ganaron .
sabiendo que ya nunca habría otro día ,
porque la culpa agazapada nos dolía.
Mary Mura 2/2/2019
Tela ondulante para frenar la luz de esa ventana,
¿era el calor que el día nos prestaba ?
¿era el ardor que nuestros cuerpos emanaban ?
había llegado la hora del día señalado.
Llegó el encuentro sensual y programado,
sabíamos los dos que era un amor robado.
Que nuestro corazón se había equivocado,
y a pesar de saberlo nuestros cuerpos seguían amarrados.
La culpa de este amor siempre prohibido,
nos hacia perder ya los sentidos al existir traición al ser querido.
Pero nuestra pasión no había vencido,
al decirnos adiós las lágrimas de culpa nos rodaban.
El disfrute de aquel día tan deseado se fue apagando,
pues el engaño y la culpa nos ganaron .
sabiendo que ya nunca habría otro día ,
porque la culpa agazapada nos dolía.
Mary Mura 2/2/2019