sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El entierro de un verso,
no podía creer
lo que mis ojos veían
en una oscura noche
donde los poemas
estaban de luto,
sus almas eran
besos sin aliento
en los que se
quedaba prendida
en llamas
su gran luz.
Los momentos
no eran visibles
su amor
se quedaba enganchado
en la promesa
que manifestaba su tristeza.
El momento de llegar
a los capítulos
en los que
el libro
se desangraba
en la eterna mirada
de un amanecer frío
en donde el cielo
estaba congelado
sin saber de donde venían
sus miradas
hasta que cayera
la imagen
en el suelo.
Su mirada
era la última
canción
al verse
en los espejos
consumiéndose
su abecedario de letras.
Llamada fría
entre las velas
del purgatorio
decir que su vida
era como recoger
sus lágrimas
en mi pecho
sacar a mi corazón
para fundirlo
en mis palabras
y decir que la amaba,
pero el entierro
del verso
era mi última reacción
para decir
lo que recordaba
esa misma idea
que cabalgando
en la luna
era la respuesta
ha tantas
preguntas
sin decir
lo que sentía
porque solo
lo oculto
se descifra
en la propuesta
de mi nombre
que entonando
su querer
solo me acompañaba
la tristeza
de un
pétalo
que caía
en mis ojos
y bañaba
las penas
de mis madrugadas.