Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El escape del ángel.
A veces tus ojos besan mi alma
para apagar la tristeza de los míos.
Requiebro de labios y voces apagadas...
Lentamente yo levanto, como Sísifo,
éste peso que me agobia
y todas las mentiras y falsedades de éste mundo...
A veces, solamente el sonido del agua,
la voz cristalina de nuestro río,
apaga estos deseos de nada.
Desnuda frente al mundo,
mi voz no llega a nadie.
Y, a veces, cuando te tengo entre mis manos,
abres tus blancas alas al viento
y escapas...
A veces tus ojos besan mi alma
para apagar la tristeza de los míos.
Requiebro de labios y voces apagadas...
Lentamente yo levanto, como Sísifo,
éste peso que me agobia
y todas las mentiras y falsedades de éste mundo...
A veces, solamente el sonido del agua,
la voz cristalina de nuestro río,
apaga estos deseos de nada.
Desnuda frente al mundo,
mi voz no llega a nadie.
Y, a veces, cuando te tengo entre mis manos,
abres tus blancas alas al viento
y escapas...