frank c.
Poeta adicto al portal
Me miro reflejado en el espejo,
-ese que miente descaradamente-
ese que frio- acentúa mis años-
y cada día que pasa arruga más mi frente.
Cada día que pasa lo busco más.
¡Como si se tratara de Aladino!
solo que en vez de pedirle mil tesoros;
-le pido me haga eterno peregrino-.
Peregrino hasta aquí frente al espejo.
Ante mis ojos miro mis tristezas
Que sutiles se esconden en las bolsas
que cuelgan sin piedad bajo mis cejas.
Miro mis labios secos y agrietados
que una vez fueron tan lozanos,
Que besaron con magia celestial
y ahora mueren de sed en soledad.
Miro mis hombros que flacos y encorvados
¡ya el musculo se fue y quede en los huesos!
El adonis ya cambio de domicilio
Y el amor se encuentra en triste exilio.
¡Pero que cruel amigo eres, espejo mio!
-tu si que no me mientes- !solo dices lo que miras!.
Todos me dicen lo joven que me miro,
y tu respondes siempre Es mentira.
-ese que miente descaradamente-
ese que frio- acentúa mis años-
y cada día que pasa arruga más mi frente.
Cada día que pasa lo busco más.
¡Como si se tratara de Aladino!
solo que en vez de pedirle mil tesoros;
-le pido me haga eterno peregrino-.
Peregrino hasta aquí frente al espejo.
Ante mis ojos miro mis tristezas
Que sutiles se esconden en las bolsas
que cuelgan sin piedad bajo mis cejas.
Miro mis labios secos y agrietados
que una vez fueron tan lozanos,
Que besaron con magia celestial
y ahora mueren de sed en soledad.
Miro mis hombros que flacos y encorvados
¡ya el musculo se fue y quede en los huesos!
El adonis ya cambio de domicilio
Y el amor se encuentra en triste exilio.
¡Pero que cruel amigo eres, espejo mio!
-tu si que no me mientes- !solo dices lo que miras!.
Todos me dicen lo joven que me miro,
y tu respondes siempre Es mentira.