Yoja's
Poeta recién llegado
Hoy transité con los desnudos pies de mi memoria
por las desiertas calles de tu cuerpo.
Me detuve sobre la fuente limpia de tus ojos
para beber tu soledad y tu tristeza.
Caminé sobre los inclinados puentes de tu pecho
para mirar como corría tu alma como un río.
Y escuché por la radio de mi imaginación
las emisiones de tus pensamientos.
La transmisión constante de tus indecisiones.
Me senté a la sombra de una duda alta y frondosa, a pocos pasos de una cafetería.
Donde por pocos días de soledad puede comerse uno deliciosos recuerdos.
Allí desayuné un pan de Prado con farol frito.
Me tome una fiesta de Nuevo Vedado fría y burbujeante.
Y me llevé envuelto en el papel de las ganas un Morro de ilusión,
Lleno de papitas de poesía.
Ya calmada el hambre de mi mente proseguí mi camino por la avenida del pasado,
Que me condujo a la feria de las neuronas.
Al llegar estaba toda llena de cosas en que pensar.
Mas yo solo buscaba pensar en ti.
Y comencé por comprar el souvenir de tu ombligo.
La suave alfombra de tu piel.
Y el ramo de flores de tus manos.
Pero cuando mejor estaba todo.
Se me acercó el policía de la realidad.
Para decirme que había expirado el pasaporte de mis sueños.
Que ya tenía que irme en el avión de un despertar.
Hacia el exilio del vacío en donde vivo.
Desde aquella tarde de abril en que tuve que irme.
Montado en la frágil balsa de un abrazo.
De tu país de maravillas.
por las desiertas calles de tu cuerpo.
Me detuve sobre la fuente limpia de tus ojos
para beber tu soledad y tu tristeza.
Caminé sobre los inclinados puentes de tu pecho
para mirar como corría tu alma como un río.
Y escuché por la radio de mi imaginación
las emisiones de tus pensamientos.
La transmisión constante de tus indecisiones.
Me senté a la sombra de una duda alta y frondosa, a pocos pasos de una cafetería.
Donde por pocos días de soledad puede comerse uno deliciosos recuerdos.
Allí desayuné un pan de Prado con farol frito.
Me tome una fiesta de Nuevo Vedado fría y burbujeante.
Y me llevé envuelto en el papel de las ganas un Morro de ilusión,
Lleno de papitas de poesía.
Ya calmada el hambre de mi mente proseguí mi camino por la avenida del pasado,
Que me condujo a la feria de las neuronas.
Al llegar estaba toda llena de cosas en que pensar.
Mas yo solo buscaba pensar en ti.
Y comencé por comprar el souvenir de tu ombligo.
La suave alfombra de tu piel.
Y el ramo de flores de tus manos.
Pero cuando mejor estaba todo.
Se me acercó el policía de la realidad.
Para decirme que había expirado el pasaporte de mis sueños.
Que ya tenía que irme en el avión de un despertar.
Hacia el exilio del vacío en donde vivo.
Desde aquella tarde de abril en que tuve que irme.
Montado en la frágil balsa de un abrazo.
De tu país de maravillas.
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