EL EXTASIS DE LAS ESPIRALES
Entrar en la siesta azul de tus infancias,
en aquella asociación de los imprescindibles
y juntarnos en la humedad agreste
de los líquenes que se cierran en tu reino.
en aquella asociación de los imprescindibles
y juntarnos en la humedad agreste
de los líquenes que se cierran en tu reino.
Vamos y vemos con luz propia,
nos enredamos en el alimento
de un sol que ofrece su torbellino
y nos lleva al éxtasis de las espirales.
Somos sencilla extensión de mañanas
que navegan entre misterios de sudores,
aprendiendo el orden de las anchuras
y de los sentidos puramente inmanentes.
Y en la impermanencia, nuestro Dios
se confabula para hacernos rehenes
guardando las llaves de la realidad
más transitoria de los impulsos.
Somos carne de motivos.
Somos sudor confabulado.
Estamos sintiendo la fragilidad
de este reino creado en la experiencia.
En este cómodo valle de estrellas,
no somos extraños a nuestros ojos,
vamos armados de hermosos espejismos
y nuestras espaldas se prestan
para vencerse en la catarata intensa
del delirio por compartir accediendo.
¡Preparar para vernos en el río de la felicidad!
Vale la pena jugar creyendo en una única vez,
esa que es la primera, la de siempre.
nos enredamos en el alimento
de un sol que ofrece su torbellino
y nos lleva al éxtasis de las espirales.
Somos sencilla extensión de mañanas
que navegan entre misterios de sudores,
aprendiendo el orden de las anchuras
y de los sentidos puramente inmanentes.
Y en la impermanencia, nuestro Dios
se confabula para hacernos rehenes
guardando las llaves de la realidad
más transitoria de los impulsos.
Somos carne de motivos.
Somos sudor confabulado.
Estamos sintiendo la fragilidad
de este reino creado en la experiencia.
En este cómodo valle de estrellas,
no somos extraños a nuestros ojos,
vamos armados de hermosos espejismos
y nuestras espaldas se prestan
para vencerse en la catarata intensa
del delirio por compartir accediendo.
¡Preparar para vernos en el río de la felicidad!
Vale la pena jugar creyendo en una única vez,
esa que es la primera, la de siempre.
El sol amanece y se adueña de ambos,
de nuestras madrugadas mezclada
y nos traspasa alegrando la oscuridad
de nuestros dinteles internos.
Una tiniebla que emerge de su sombra,
una penumbra de vegetal milenario
llena de estrellas en tintineo obsceno.
Vivir allí es apreciar el vigor de tus aromas
para ver tu despertar vertido al corazón de noche
y así crear un templo lleno de jardines
regados por lluvia de signos de placer.
Entonces el abrazo, tu, mi abrazo parece una nube.
de nuestras madrugadas mezclada
y nos traspasa alegrando la oscuridad
de nuestros dinteles internos.
Una tiniebla que emerge de su sombra,
una penumbra de vegetal milenario
llena de estrellas en tintineo obsceno.
Vivir allí es apreciar el vigor de tus aromas
para ver tu despertar vertido al corazón de noche
y así crear un templo lleno de jardines
regados por lluvia de signos de placer.
Entonces el abrazo, tu, mi abrazo parece una nube.
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luzyabsenta
luzyabsenta
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