Lucas M. L. Echeverria
Poeta recién llegado
El extrañar
Arquetipo soberano y eterno,
Te prestas de nítido ejemplo,
Y simbolizas un tedioso modelo,
A la voluntad incesable de amar,
Albergado en un núcleo carmesí,
Te agasajas en el anhelo impacientado,
De un agudo y ardiente recuerdo,
Resplandeciendo en el vivo porvenir,
Es ineludible sobrellevarte con calma,
Mientras se disfruta de tus extensos paseos,
Para tu amargo ambiente aceptar,
Contigo los polos opuestos, haz de transportar,
La ilusión coexiste con tu esencia,
Junto al deseo más profundo,
De acortar los lapsos de ausencia,
Para no olvidar ni por un segundo,
El tan glorioso y cálido triunfo,
De la voluntad constante de amar.
Arquetipo soberano y eterno,
Te prestas de nítido ejemplo,
Y simbolizas un tedioso modelo,
A la voluntad incesable de amar,
Albergado en un núcleo carmesí,
Te agasajas en el anhelo impacientado,
De un agudo y ardiente recuerdo,
Resplandeciendo en el vivo porvenir,
Es ineludible sobrellevarte con calma,
Mientras se disfruta de tus extensos paseos,
Para tu amargo ambiente aceptar,
Contigo los polos opuestos, haz de transportar,
La ilusión coexiste con tu esencia,
Junto al deseo más profundo,
De acortar los lapsos de ausencia,
Para no olvidar ni por un segundo,
El tan glorioso y cálido triunfo,
De la voluntad constante de amar.