el extraño caso del hombre que se detuvo a cagar a un lado de la carretera

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
juro que mientras cagaba
acuclillado junto a mi coche detenido a la orilla de aquella solitaria carretera
en el esplendoroso amanecer de una reciente mañana invernal
contemplando las montañas que se alzaban a lo lejos
e intentando ignorar la presencia de algunas moscas que se habían acercado
atraídas por el olor a mierda
juro que entonces, por el sendero que discurría paralelo
entre la carretera y un campo sembrado de trigo que comenzaba pocos metros frente a mí
vi pasar un hombre montando un elefante blanco
seguido por un enorme oso negro
y detrás de ellos una mujer barbuda que llevaba de la mano
a un chimpancé vestido con un chaleco escarlata
que cuando estuvo a la altura del sitio en que yo trataba
de deshacerme del último de los bloques de mierda
que aún congestionaba mi intestino grueso
se detuvo y sacó un celular del bolsillo del chaleco
y me dio la espalda y extendió el brazo levantando el celular sobre su cabeza
y se tomó una selfie conmigo cagando al fondo
antes de echar a correr para alcanzar y emparejar su paso
al de la mujer peluda, que entretanto se había alejado algunos metros
juro que ni siquiera me limpié el culo
una vez que hube terminado de cagar
y que en cuanto me subí los pantalones me fui detrás
de aquel contingente de chalados
para ver la manera de hacer que el puto chimpancé
borrara mi foto de su celular

pero no encontré ni rastro de ellos, era como si la tierra se los hubiese tragado

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juro que mientras cagaba
acuclillado junto a mi coche detenido a la orilla de aquella solitaria carretera
en el esplendoroso amanecer de una reciente mañana invernal
contemplando las montañas que se alzaban a lo lejos
e intentando ignorar la presencia de algunas moscas que se habían acercado
atraídas por el olor a mierda
juro que entonces, por el sendero que discurría paralelo
entre la carretera y un campo sembrado de trigo que comenzaba pocos metros frente a mí
vi pasar un hombre montando un elefante blanco
seguido por un enorme oso negro
y detrás de ellos una mujer barbuda que llevaba de la mano
a un chimpancé vestido con un chaleco escarlata
que cuando estuvo a la altura del sitio en que yo trataba
de deshacerme del último de los bloques de mierda
que aún congestionaba mi intestino grueso
se detuvo y sacó un celular del bolsillo del chaleco
y me dio la espalda y extendió el brazo levantando el celular sobre su cabeza
y se tomó una selfie conmigo cagando al fondo
antes de echar a correr para alcanzar y emparejar su paso
al de la mujer peluda, que entretanto se había alejado algunos metros
juro que ni siquiera me limpié el culo
una vez que hube terminado de cagar
y que en cuanto me subí los pantalones me fui detrás
de aquel contingente de chalados
para ver la manera de hacer que el puto chimpancé
borrara mi foto de su celular

pero no encontré ni rastro de ellos, era como si la tierra se los hubiese tragado

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JAJAJAJAJAJA no imaginas como me he reído Jose Villa, NO de ti y tu mal rato NO, es del magnífico humor de tu texto, debo felicitarte por la elocuente y estupenda redacción, muy fluida con unas imágenes o recursos expresivos que además de realistas están incursos en otras muy poéticas descripciones del paisaje y quehacer humano en el que te desenvolvías.
Mis saludos y gracias por permitirme pasar un buen rato con tu poética narración .
Mejor suerte la próxima vez que las ganas apresuren el paso JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
 
Hahahaha que chido, yo no me atrevería a hacer caquita en la carretera, o tal vez si, me recordó cuando se me atoró la puerta del baño y le di en toda la madre, quería hacer pipí y del dos al mismo tiempo y con la puerta atascada!! Hahahahaha...

Buen texto,saludos desde México.
 

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