El fantasma de la ópera.

Nommo

Poeta veterano en el portal
¿ Cuántas veces te he llamado por teléfono ?
¿ Cuántas veces has cogido el ascensor ?
O bueno, usado o utilizado el ascensor, dirían en México.
¿ Cuántos pares de zapatos tienes ?


¿ Lo ves ? Siempre soy el rey de tu habitación.


Pero me incineraste.
Me persuadiste para que habitara el cementerio.
Me prendiste fuego y las llamas me consumieron, pues estoy hecho de cera, como las velas.
Y ahora, he conocido en el cielo, a tus cuatro abuelos.


Y vuelvo en sueños, para hablarte al oído...




¿ Quieres ser poseída ?
¿ Quieres que durmamos juntos ?
O ya, te cansaste de mí, y llegaste al punto y final, de tu novela.
Regresarás a tu vida pobre en el barrio de chabolas y favelas.


Entonces, no me culpes. Yo soy la tentación: Te ofrezco una vida próspera.


A cambio de un revolcón.
Pero tú ¡ No quieres escucharme !
Sólo te apetece aplastarme.
Pues muy bien, bola de grasa. ¡ Fuera de mi casa ! Es lo que querías, porque tu casa es mía.


Y ahora, ¿ Lo ves de otra manera ? Anda, vuelve. Dejaré que te depiles, y te hagas la cera.
 
Última edición:
Me refiero a las piernas.
Gracias por comentar, no obstante.
¿ Te gusta la incineración ?
Todos estamos fundidos, en cada Momento...


incinerar-basura.jpg
 
Última edición:
¿ Cuántas veces te he llamado por teléfono ?
¿ Cuántas veces has cogido el ascensor ?
O bueno, usado o utilizado el ascensor, dirían en México.
¿ Cuántos pares de zapatos tienes ?


¿ Lo ves ? Siempre soy el rey de tu habitación.


Pero me incineraste.
Me persuadiste para que habitara el cementerio.
Me prendiste fuego y las llamas me consumieron, pues estoy hecho de cera, como las velas.
Y ahora, he conocido en el cielo, a tus cuatro abuelos.


Y vuelvo en sueños, para hablarte al oído...




¿ Quieres ser poseída ?
¿ Quieres que durmamos juntos ?
O ya, te cansaste de mí, y llegaste al punto y final, de tu novela.
Regresarás a tu vida pobre en el barrio de chabolas y favelas.


Entonces, no me culpes. Yo soy la tentación: Te ofrezco una vida próspera.


A cambio de un revolcón.
Pero tú ¡ No quieres escucharme !
Sólo te apetece aplastarme.
Pues muy bien, bola de grasa. ¡ Fuera de mi casa ! Es lo que querías, porque tu casa es mía.


Y ahora, ¿ Lo ves de otra manera ? Anda, vuelve. Dejaré que te depiles, y te hagas la cera.
Me suena a anécdota de película, grato leerte
 
Sí, Marian. Hay una historia, detrás de este poema.
Es como su propia sombra.
La verdad es que la inspiración, a veces se me agota.
Pero por suerte, vuelven a mí, las musas, con renovados ramos de flores.
 

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