Capitán Nemo
Poeta recién llegado
Puedo morir mañana
puedo ya estar muerto
puedo flotar en el pasado
sin dar un paso más hacia hoy,
puedo ser un estanque
puedo ser un fantasma.
Hay algo en los recuerdos
que te entrega la sensación
de que todo cambió.
El piso, el polvo, la luz,
el eco de la risa
correteando los cuartos vacíos,
esa pureza infinita
del calor congelado, lejano e intocable,
magia exquisita que te deja el sabor
de ser un fantasma.
Las sombras largas
los días y las noches
bailando en el cielo
los dibujos y recuerdos tallados
en las paredes descacarañadas:
todo se va y vuelve a su sitio.
Hay un fantasma sin rumbo
arrastrando sus días
que ya nada puede hacer
atrapado entre dos mundos.
Hay un fantasma sin rumbo
que no quiere morir
que se quiere quedar
que no olvida
lo que es vivir.
Hay un fantasma
en mí.
Una que otra tarde,
me tiro al piso, descalzo,
descanso un rato,
libre de perturbaciones,
mirando fotos viejas
y escuchando
viejas canciones.
Viendo cómo se van
los colores
de revistas, de modas,
y viejas construcciones.
Mi fantasma se va haciendo
de quien cada día fui,
vive de recuerdos, vive
de fotos viejas.
Vive de los pedazos
que se desprenden de mí.
Cuando muera
y se olviden de mis pasos
seré yo entero
ese fantasma.
Recuerdos capturados
en pequeñas,
pero grandes cosas.
milagros callados,
testigos sin aliento
del paso del tiempo.
Cosas que cuentan historias
que de seguro
a nadie ya han de importar.
Memorias resignadas
a morir guardando por siempre
sus glorias.
Los segundos mueren
callados y anaranjados,
miro un espejo y yo
seré también un recuerdo.
Escucho cada secreto,
aunque hoy ya nada haya
que esconder no más,
solo comparto emociones
mirando fotos viejas
y escuchando
viejas canciones.
puedo ya estar muerto
puedo flotar en el pasado
sin dar un paso más hacia hoy,
puedo ser un estanque
puedo ser un fantasma.
Hay algo en los recuerdos
que te entrega la sensación
de que todo cambió.
El piso, el polvo, la luz,
el eco de la risa
correteando los cuartos vacíos,
esa pureza infinita
del calor congelado, lejano e intocable,
magia exquisita que te deja el sabor
de ser un fantasma.
Las sombras largas
los días y las noches
bailando en el cielo
los dibujos y recuerdos tallados
en las paredes descacarañadas:
todo se va y vuelve a su sitio.
Hay un fantasma sin rumbo
arrastrando sus días
que ya nada puede hacer
atrapado entre dos mundos.
Hay un fantasma sin rumbo
que no quiere morir
que se quiere quedar
que no olvida
lo que es vivir.
Hay un fantasma
en mí.
Una que otra tarde,
me tiro al piso, descalzo,
descanso un rato,
libre de perturbaciones,
mirando fotos viejas
y escuchando
viejas canciones.
Viendo cómo se van
los colores
de revistas, de modas,
y viejas construcciones.
Mi fantasma se va haciendo
de quien cada día fui,
vive de recuerdos, vive
de fotos viejas.
Vive de los pedazos
que se desprenden de mí.
Cuando muera
y se olviden de mis pasos
seré yo entero
ese fantasma.
Recuerdos capturados
en pequeñas,
pero grandes cosas.
milagros callados,
testigos sin aliento
del paso del tiempo.
Cosas que cuentan historias
que de seguro
a nadie ya han de importar.
Memorias resignadas
a morir guardando por siempre
sus glorias.
Los segundos mueren
callados y anaranjados,
miro un espejo y yo
seré también un recuerdo.
Escucho cada secreto,
aunque hoy ya nada haya
que esconder no más,
solo comparto emociones
mirando fotos viejas
y escuchando
viejas canciones.