Enric
Poeta recién llegado
El Faro Anhela la Madrugada
Silencio, no respires, no te muevas:
Si nos quedamos quietos, quieto, quieta,
el mundo huirá bajo nuestros pies,
mañana será un imposible
de mismo cielo y estrellas.
En estas sábanas donde mi día anochece
y tu noche amanece,
la ventana toca la maravilla
del arpegio de luz en la tela
y sombras sobre tu espalda.
Hacía tanto ya que no visitabas
el barbecho estéril de mi cama,
que temía por si no hallabas
en la nieve de la noche mis pasos,
en la niebla de los horas mi llamada.
Pero mi esperanza grita
incansable hacia tu recuerdo.
Lo se, porque se que en la costa el faro
anhela la madrugada.
Enric