Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
El faro aquel está ahí, en el mismo sitio de siempre. Está apagado. La ausencia de luz es el silencio de un faro. La escalera de caracol está muy deteriorada, el barandal de concreto que rodea al reflector fundido y olvidado, ahora es nido de borrachos y viciosos. Increíble pensar que ahí pasamos tantos atardeceres mirando el destello del sol sobre las olas. Huelo el viento marino aún confundido con el aroma de tu pelo. Miro tus ojos cafés consumiéndome junto al resto del universo.
El faro abandonado está ahí, como cápsula del tiempo, para que mis recuerdos se recreen con los tuyos en aquellos instantes en que todo lo que había y se podía sentir, aún tenia todo que ver con nosotros.
El faro abandonado está ahí, como cápsula del tiempo, para que mis recuerdos se recreen con los tuyos en aquellos instantes en que todo lo que había y se podía sentir, aún tenia todo que ver con nosotros.
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