JohnnyHoyer
Poeta recién llegado
Fui andando por el mundo, cayendo en abismos irreales y elevándome sobre lo nefasto, para encontrar cielos que ya no existen, rosas que ya no están, que se esfumaron de mi vida.
Viajé hasta ti, solo en alma, y estuve cerca de tu alegría, sentí a tu corazón cabalgar a donde nunca ha ido
Oh, noche infame y perturbadora!
¿Por qué conoces lo que me hace mal?
Me encierras en tus tinieblas hasta la aurora,
Me haces vivir lo que temo hablar!
Eres hecha de miedos y silencios,
Como saliendo de ti, mil sombras,
Eres eterna, como tus pasos hirviendo,
Pues sabes que no te pertenezco, obscura memoria!
Sígueme hasta el final y te amaré paciente
Como el momento que dejas ir,
Seré tu guía y caminaré silente,
Como tu fe que no tiene fin.
y caminé hacia los ángeles que me recuerdan a ti,
Solo para saber si estabas cerca,
Y me encontré con ilusiones hijas de la obscuridad,
Mostrándome a tu espíritu, ausente y perdido
Y lloré por el dolor, por la sucia esperanza que me sostiene del cuello
Y me ahoga, por ser testigo de lo que odio; y lloré más allá del sol,
Que me castiga ciega tu sed perversa.
Le rogué a Dios que escuchase mis lágrimas, que alejara de ti a las sombras que viven matándote, que despiertan mientras duermes
Oh, noche maligna y que odio!
No serás más dueña de mis angustias.
Sin creerte jamás, fruto de mis antojos,
No serás más que una inerte tumba!
Oh, madrugada infernal y marchita!
Eres negra y no tienes alma!
Seguirás la posesión de mi vida fría!
Vivirás por siempre, hasta cortar mis alas!
Fueron oraciones desesperadas
Las que por ti di en ofrenda,
Rogando por tu salvación acuchillada,
Que se mueve y llora contenta!
y rasgué el sabor de la culpa al despertar,
Oré para que las sombras de ti, se fueran
Y no fue hasta el amanecer que pude notar,
Que soy yo mismo una de ellas
lo siento
Johnny Hoyer
Viajé hasta ti, solo en alma, y estuve cerca de tu alegría, sentí a tu corazón cabalgar a donde nunca ha ido
Oh, noche infame y perturbadora!
¿Por qué conoces lo que me hace mal?
Me encierras en tus tinieblas hasta la aurora,
Me haces vivir lo que temo hablar!
Eres hecha de miedos y silencios,
Como saliendo de ti, mil sombras,
Eres eterna, como tus pasos hirviendo,
Pues sabes que no te pertenezco, obscura memoria!
Sígueme hasta el final y te amaré paciente
Como el momento que dejas ir,
Seré tu guía y caminaré silente,
Como tu fe que no tiene fin.
y caminé hacia los ángeles que me recuerdan a ti,
Solo para saber si estabas cerca,
Y me encontré con ilusiones hijas de la obscuridad,
Mostrándome a tu espíritu, ausente y perdido
Y lloré por el dolor, por la sucia esperanza que me sostiene del cuello
Y me ahoga, por ser testigo de lo que odio; y lloré más allá del sol,
Que me castiga ciega tu sed perversa.
Le rogué a Dios que escuchase mis lágrimas, que alejara de ti a las sombras que viven matándote, que despiertan mientras duermes
Oh, noche maligna y que odio!
No serás más dueña de mis angustias.
Sin creerte jamás, fruto de mis antojos,
No serás más que una inerte tumba!
Oh, madrugada infernal y marchita!
Eres negra y no tienes alma!
Seguirás la posesión de mi vida fría!
Vivirás por siempre, hasta cortar mis alas!
Fueron oraciones desesperadas
Las que por ti di en ofrenda,
Rogando por tu salvación acuchillada,
Que se mueve y llora contenta!
y rasgué el sabor de la culpa al despertar,
Oré para que las sombras de ti, se fueran
Y no fue hasta el amanecer que pude notar,
Que soy yo mismo una de ellas
lo siento
Johnny Hoyer
Última edición: