La carne rebozada fría no vale nada;me advirtió mi madre mientras metía mi almuerzo en la fiambrera.La frase me hizo sonreír.
Mientras conducía, oyendo a Sinatra, pensé ¡otra casualidad! ...Con ambas frases construiría mi relato:
A pesar de nuestra larga amistad, fuimos de pronto extraños en la noche, luchando como enemigos por una mujer. Fui más rápido con el cuchillo; su cuerpo no me supuso un obstáculo. ¡Tendríamos carne para mucho tiempo en la nevera!
La frase "no vale nada", era literalmente cierta; como escritor resultó siempre bastante duro y nada exquisito.
Archivos adjuntos
Última edición: