sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El fin de los cantos,
que se quedan estancados en los años,
adiós melodía de las voces entre sus paisajes
que caen en el rizo de los dioses,
que vuelan cayendo hasta sembrar la sombra del olvido.
Adiós al sueño del destino
que cae en las gotas de mis labios,
se escapaban en un aullido
para no sonar entre el camino.
Dos besos que se quedan sin su luz
que lloran entre los manantiales del silencio amigo.
La música que escapa a orillas de un acantilado,
allí donde no cae su brillo
pero si su estribillo
y deja a mis ojos como si fueran charcas,
en el último deseo
de que el verso se una a mi lado,
que los horizontes soplen despacio
para yo poder caminar junto a sus letras,
esa llama que describe sus llamas
en la musa de mi alma,
en el tesoro que queda desojado
y encarrila su despido,
hasta caer en el más amargo enemigo,
dicesen sus penas
hasta caer en las palabras y desgranar sus vientos
en un mundo sin llanuras,
así es como el cielo quiso enamorar
a los vientos que cruzaban sus labios
por llorar se hizo preso el ánimo
hasta caer derrotado en el fin de los
melancólicos cantos.