Andres Saavedra
Poeta recién llegado
Te conocí una mañana de agosto,
Me hipnotizaron tus brillantes ojos y tu tierno rostro,
Creí que tu amor sanaría las heridas del pasado,
Creí que serías quien se quedaría a mi lado.
Tus mentiras han atravesado mi pecho,
Ya he enterrado tu amor en el cementerio,
Varias noches le he velado,
Como anhelando que sea resucitado.
Acepte la culpa de todo en cierto punto,
Pues yo fui quien te creyó un ángel en el momento oportuno,
Con todo lo vivido debí ver detrás de tu máscara,
Debí haber sentido el dolor en lo profundo de mi alma.
No quiero volver a cruzar una mirada contigo,
¿Que más quieres de mi si ya estoy hecho añicos?
Ahora en una oscuridad perpetua me siento tan perdido,
Deberé sanar y resurgir una vez más del olvido.
Pero de ti no quiero ni recordar tu nombre,
Que el viento sople tu recuerdo y lo aleje por el horizonte,
Quiero sentir la calma dentro de mi cuerpo,
Mientras tanto este es el final del cuento.
Me hipnotizaron tus brillantes ojos y tu tierno rostro,
Creí que tu amor sanaría las heridas del pasado,
Creí que serías quien se quedaría a mi lado.
Tus mentiras han atravesado mi pecho,
Ya he enterrado tu amor en el cementerio,
Varias noches le he velado,
Como anhelando que sea resucitado.
Acepte la culpa de todo en cierto punto,
Pues yo fui quien te creyó un ángel en el momento oportuno,
Con todo lo vivido debí ver detrás de tu máscara,
Debí haber sentido el dolor en lo profundo de mi alma.
No quiero volver a cruzar una mirada contigo,
¿Que más quieres de mi si ya estoy hecho añicos?
Ahora en una oscuridad perpetua me siento tan perdido,
Deberé sanar y resurgir una vez más del olvido.
Pero de ti no quiero ni recordar tu nombre,
Que el viento sople tu recuerdo y lo aleje por el horizonte,
Quiero sentir la calma dentro de mi cuerpo,
Mientras tanto este es el final del cuento.