Lorena.
Poeta asiduo al portal
El firmamento de sus ojos.
Tal vez en mi mirada, aún permanezca el brillo de tu pupila,
la luz que encandilaba mi presencia,
ese reflejo que me hacia saber, que ahí siempre estabas,
aquella gota que deslizaba en tu retina,
caminando lentamente hasta tus conjuntivas
como perdiéndose en la selva de tus pestañas.
Puede que sienta que me detuve en un instante,
que intente reaccionar ante la gente,
pero que en cada ser viviente, tú seas quién esté,
tratar de no pensarte, pero imposible,
imposible como arrancar del cielo constelaciones.
... Si pudiese borrar tu mirada del recuerdo de mis ojos,
si tan solo lograse, borrar cuan dibujo a lápiz
tu reflejo de mis retinas
puede que tal vez encuentre el olvido
pero... No, aún el destino me aferra a tu destino.
Cómo hago para no acordarme de ese intenso y hechizante brillo
ese firmamento que supe contemplar aquella vez,
cuando te tuve frente a frente
teniendo la oportunidad de alcanzar una y millones de estrellas
en cada estela que se desprendía de tu mirar.
... Pero solo perdí oportunidad, y hoy quienes no logran
remediar el olvido, son estos tristes y agonizantes ojos
que solo lloran intentando superar
ese sentimiento, que solo filosas agujas
clavan sin piedad en el centro de mi pecho.
Tal vez en mi mirada, aún permanezca el brillo de tu pupila,
la luz que encandilaba mi presencia,
ese reflejo que me hacia saber, que ahí siempre estabas,
aquella gota que deslizaba en tu retina,
caminando lentamente hasta tus conjuntivas
como perdiéndose en la selva de tus pestañas.
Puede que sienta que me detuve en un instante,
que intente reaccionar ante la gente,
pero que en cada ser viviente, tú seas quién esté,
tratar de no pensarte, pero imposible,
imposible como arrancar del cielo constelaciones.
... Si pudiese borrar tu mirada del recuerdo de mis ojos,
si tan solo lograse, borrar cuan dibujo a lápiz
tu reflejo de mis retinas
puede que tal vez encuentre el olvido
pero... No, aún el destino me aferra a tu destino.
Cómo hago para no acordarme de ese intenso y hechizante brillo
ese firmamento que supe contemplar aquella vez,
cuando te tuve frente a frente
teniendo la oportunidad de alcanzar una y millones de estrellas
en cada estela que se desprendía de tu mirar.
... Pero solo perdí oportunidad, y hoy quienes no logran
remediar el olvido, son estos tristes y agonizantes ojos
que solo lloran intentando superar
ese sentimiento, que solo filosas agujas
clavan sin piedad en el centro de mi pecho.