Vidarieles
Poeta recién llegado
El frío de tu ausencia,
la última lágrima de tu silencio,
el rocío vano de tu cielo,
es lo que hoy queda de ti.
Querer el miedo a perderte,
y obtener el triste invierno de tu soledad.
Amarte solo unas veces,
y embriagarme en tu gris mirada.
Perder el velo de tu amor,
y enamorarme de tus pies hacia el olvido.
Adiós a tus rojos labios de veneno tibio azucarado.
Adiós a tu amor lejano,
que se va en el viento de tus años.
No llevo tristeza suelta en mis pantanos,
que como cardos,
acallan mis latidos de tempranas tardes.
Me pierdo en el vacío,
de una luna sin color,
de un sol sin su abrigo
de una perla estrella de mi roto corazón.
Hoy morí en muerte,
y me emborracharé de tus muertos días,
Deja la puerta abierta como tu corazón,
para perderme de nuevo en tus besos.
la última lágrima de tu silencio,
el rocío vano de tu cielo,
es lo que hoy queda de ti.
Querer el miedo a perderte,
y obtener el triste invierno de tu soledad.
Amarte solo unas veces,
y embriagarme en tu gris mirada.
Perder el velo de tu amor,
y enamorarme de tus pies hacia el olvido.
Adiós a tus rojos labios de veneno tibio azucarado.
Adiós a tu amor lejano,
que se va en el viento de tus años.
No llevo tristeza suelta en mis pantanos,
que como cardos,
acallan mis latidos de tempranas tardes.
Me pierdo en el vacío,
de una luna sin color,
de un sol sin su abrigo
de una perla estrella de mi roto corazón.
Hoy morí en muerte,
y me emborracharé de tus muertos días,
Deja la puerta abierta como tu corazón,
para perderme de nuevo en tus besos.
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