W.A.Mozart
Poeta recién llegado
Debe comprender el buen lector
que no me considero supersticioso,
la historia que aquí les cuento
sucedió por destino caprichoso.
Ésta historia me la contó un amigo
que era buen hombre y mejor caballero,
había sido bohemio trotamundos
y a otrora un intrépido aventurero.
En uno de sus cuantiosos viajes
se topó con un noble señorial,
su nombre era William Van Wyk
si mi memoria no anda mal.
El señor Van Wyk era músico
gran compositor en cítara y oboe,
le gustaba la novela de misterio
y los relatos de Edgar Allan Poe.
Una noche se cruzó con un gato
que acogió en su casa por compasión,
más qué desdichado infortunio
recibió a cambio una maldición.
Cuando llegó a casa esa noche
su delicada mujer le espera,
más de un inesperado traspié
se rompió el cuello en la escalera.
Fue a llorar su muerte a su padre
cuando todavía era de noche,
pero el hombre murió atropellado
bajo las ruedas de un coche.
No mucho antes del amanecer
la mala suerte se toma otra dosis,
su querida hija de ojos claros
cae enferma de tuberculosis.
No había terminado tal tragedia
y al día siguiente cayendo en suerte,
su madre salta de un cuarto piso
y encuentra por suicidio la muerte.
Su mejor amigo de la infancia
mientras paseaba por un camino,
fue asesinado por salteadores
hallando así su fatal destino.
Cuando ya da todo por perdido
el Sr. Van Wyk se cambia de piso,
y se lleva al aciago gato negro
pues abandonar al animal no quiso.
Pero la mala suerte lo persigue
cuando su compañero de habitación,
se vuela la tapa de los sesos
cuando el Sr. Van Wyk hace aparición.
Entonces, entre macabras carcajadas
se embriaga del licor más barato,
y le encierran en un psiquiátrico
con su negro y funesto gato.