Troto
Pablo Romero Parada
Nunca te olvidaré. No. Y
de hacerlo, será por convertirme en
un hijo de puta.
Nunca. No te olvidaré. Sino que
seguiré amándote hasta que los
huesos de las manos rompan.
Nunca jamás.
Hasta que la muerte me
venga a joder puesto que
viviré feliz soñándote.
Nunca.
Y mis ojos no volverán a
abrírsete. Ni mis oídos, ni mi
boca, ni mi piel sabrá si se
arruga la piel tuya. Nunca.
Tal vez la casualidad se nos
cruce y no nos reconozca, pero
tu recuerdo no huirá de
esta perseverante memoria
tan excitable de mí.
de hacerlo, será por convertirme en
un hijo de puta.
Nunca. No te olvidaré. Sino que
seguiré amándote hasta que los
huesos de las manos rompan.
Nunca jamás.
Hasta que la muerte me
venga a joder puesto que
viviré feliz soñándote.
Nunca.
Y mis ojos no volverán a
abrírsete. Ni mis oídos, ni mi
boca, ni mi piel sabrá si se
arruga la piel tuya. Nunca.
Tal vez la casualidad se nos
cruce y no nos reconozca, pero
tu recuerdo no huirá de
esta perseverante memoria
tan excitable de mí.