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El galeón de Manila (3)

musador

esperando...
A por agua por el agua (1)
fueron adonde sabían
que seguro la hallarían:
la ría de Chequetán.
Mientras cargaban barriles
una barricada hicieron
porque los indios que vieron
no les aguaran el plan.

Salvando la barricada
en busca de algunos frutos
no se salvó de los brutos
el cocinero francés.
Tras variadas desventuras
de prisionero de guerra
pudo escapar a Inglaterra
y murió poco después.

Para cruzar el Pacífico,
manantial de desafíos,
aprestaron dos navíos:
Gloucester y Centurión;
tres superfluos los hundieron
en honor al apetito
siempre cruel y nunca ahíto
de la muy pérfida Albión.

La latitud de Manila
donde encontrar los alisios
que les fueran más propicios
buscaron pronto al zarpar.
Son los vientos del comercio(2)
muy aptos para piratas:
el gato va tras las ratas
también en el navegar.

(1) Este primer verso, que me gusta, es en sí un manifiesto. Algunos gramáticos consideran la superposición de preposiciones en «a por» como solecismo, otros la consideran válida y útil para evitar anfibologías. Ir «a por agua» es ir a buscar agua, «ir por agua» podría ser también ir navegando. Unamuno era partidario del «a por», o al menos lo fue por un tiempo (sabido es que tenía opiniones sólidas y que las cambiaba con cierta frecuencia). Mi información sobre este asunto proviene del diccionario de María Moliner.

(2)En inglés los vientos alisios se llaman «trade-winds», vientos comerciales, porque eran aprovechados por los veleros en el transporte de mercancías. La bendita fuerza de Coriolis causa que al norte del ecuador los alisios soplen hacia el S0. El paralelo de Manila es el de 14 grados norte.

Esta mi tercera entrega sobre el galeón de Manila se basa también en el relato que Richard Walter (Anson's voyage round the world, Chap. 24) hace de los intentos de Anson por capturar el galeón español, esta vez durante abril de 1742.
 
Última edición:
A por agua por el agua (1)
fueron adonde sabían
que seguro la hallarían:
la ría de Chequetán.
Mientras cargaban barriles
una barricada hicieron
porque los indios que vieron
no les aguaran el plan.

Salvando la barricada
en busca de algunos frutos
no se salvó de los brutos
el cocinero francés.
Tras variadas desventuras
de prisionero de guerra
pudo escapar a Inglaterra
y murió poco después.

Para cruzar el Pacífico,
manantial de desafíos,
aprestaron dos navíos:
Gloucester y Centurión;
tres superfluos los hundieron
en honor al apetito
siempre cruel y nunca ahíto
de la muy pérfida Albión.

La latitud de Manila
donde encontrar los alisios
que les fueran más propicios
buscaron pronto al zarpar.
Son los vientos del comercio(2)
muy aptos para piratas:
el gato va tras las ratas
también en el navegar.

(1) Este primer verso, que me gusta, es en sí un manifiesto. Algunos gramáticos consideran la superposición de preposiciones en «a por» como solecismo, otros la consideran válida y útil para evitar anfibologías. Ir «a por agua» es ir a buscar agua, «ir por agua» podría ser también ir navegando. Unamuno era partidario del «a por», o al menos lo fue por un tiempo (sabido es que tenía opiniones sólidas y que las cambiaba con cierta frecuencia). Mi información sobre este asunto proviene del diccionario de María Moliner.

(2)En inglés los vientos alisios se llaman «trade-winds», vientos comerciales, porque eran aprovechados por los veleros en el transporte de mercancías. La bendita fuerza de Coriolis causa que al norte del ecuador los alisios soplen hacia el S0 y al sur del ecuador hacia el NE, con lo que sirven para ir y volver si se elige adecuadamente el paralelo. El paralelo de Manila es el de 14 grados norte.

Esta mi tercera entrega sobre el galeón de Manila se basa también en el relato que Richard Walter (Anson's voyage round the world, Chap. 24) hace de los intentos de Anson por capturar el galeón español, esta vez durante abril de 1742.
Yo leo "a por" y no se me ocurre pensar en alguien que no sea español :)
No tengo ninguna referencia histórica de esta interesante entrega. Pero me recuerda la obsesión de un capitán inglés por un barco corsario francés, el Acheron (ficticio, pero también llamativo)
Un abrazo, Jorge.
 
Yo leo "a por" y no se me ocurre pensar en alguien que no sea español :)
No tengo ninguna referencia histórica de esta interesante entrega. Pero me recuerda la obsesión de un capitán inglés por un barco corsario francés, el Acheron (ficticio, pero también llamativo)
Un abrazo, Jorge.
Durante la llamada guerra del Asiento entre España e Inglaterra(1739-1748) una flota inglesa al mando del comodoro Anson partió de Inglaterra con el propósito de causar todo el daño posible a los españoles, pero sobre todo el de capturar el llamado galeón de Manila: este galeón iba desde Manila a Acapulco una vez por año cargado de diversas mercancías de origen oriental, y volvía cargado de plata. Después de interesantes peripecias Anson llegó hasta Acapulco, y lo que sucedió a partir de ahí es lo que vengo contando en las ediciones 1, 2 y 3 de este tema (las dos anteriores están creo que en esta primera página). Con un poco de suerte contaré alguna vez el final de la anécdota...

En cuanto al «a por»... Sí, acá tampoco lo usamos, no sé cuán generalizado está en España, pero parece que la academia lo admite.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
A por agua por el agua (1)
fueron adonde sabían
que seguro la hallarían:
la ría de Chequetán.
Mientras cargaban barriles
una barricada hicieron
porque los indios que vieron
no les aguaran el plan.

Salvando la barricada
en busca de algunos frutos
no se salvó de los brutos
el cocinero francés.
Tras variadas desventuras
de prisionero de guerra
pudo escapar a Inglaterra
y murió poco después.

Para cruzar el Pacífico,
manantial de desafíos,
aprestaron dos navíos:
Gloucester y Centurión;
tres superfluos los hundieron
en honor al apetito
siempre cruel y nunca ahíto
de la muy pérfida Albión.

La latitud de Manila
donde encontrar los alisios
que les fueran más propicios
buscaron pronto al zarpar.
Son los vientos del comercio(2)
muy aptos para piratas:
el gato va tras las ratas
también en el navegar.

(1) Este primer verso, que me gusta, es en sí un manifiesto. Algunos gramáticos consideran la superposición de preposiciones en «a por» como solecismo, otros la consideran válida y útil para evitar anfibologías. Ir «a por agua» es ir a buscar agua, «ir por agua» podría ser también ir navegando. Unamuno era partidario del «a por», o al menos lo fue por un tiempo (sabido es que tenía opiniones sólidas y que las cambiaba con cierta frecuencia). Mi información sobre este asunto proviene del diccionario de María Moliner.

(2)En inglés los vientos alisios se llaman «trade-winds», vientos comerciales, porque eran aprovechados por los veleros en el transporte de mercancías. La bendita fuerza de Coriolis causa que al norte del ecuador los alisios soplen hacia el S0 y al sur del ecuador hacia el NE, con lo que sirven para ir y volver si se elige adecuadamente el paralelo. El paralelo de Manila es el de 14 grados norte.

Esta mi tercera entrega sobre el galeón de Manila se basa también en el relato que Richard Walter (Anson's voyage round the world, Chap. 24) hace de los intentos de Anson por capturar el galeón español, esta vez durante abril de 1742.
Me recordaste la Odisea, dónde los vientos eran fundamentales para moverse y la diosa siempre ayudaba a Ulises. También la referencia a la fuerza de Coriolis me pareció interesante. Un gusto leer tus octavas.
 
Jorge, tú no serás el avatar menos prosaico y más poético de Pérez Reverte? Ciertamente conocía los Alisios como la vía rápida Canarias-las Américas. Aunque los vientos del Mediterráneo me son más familiares,
Oye cuál era el nombre del galeón español?
Te diré, estimado, que no me resulta fácil el esfuerzo de mantener la narración coherente adaptándola a las exigencias de la forma; una cosa es el romance, forma tradicional de nuestra poesía épica, y otra cosa son estas octavas. Un ejercicio interesante de decir lo que se quiere. No he leído a Pérez Reverté, es una deuda que tengo.
Por un lado, había más de un galeón. A raíz del asedio de los ingleses, el que estaba en Acapulco se quedó hasta el año siguiente, y entre tanto llegó otro desde Manila. Volvieron los dos con pocos días de diferencia, pero eso es parte de la continuación de la historia. No sé si Walter menciona el nombre de alguno de los galeones, me fijaré.

gracias y abrazo
Jorge
 
Me recordaste la Odisea, dónde los vientos eran fundamentales para moverse y la diosa siempre ayudaba a Ulises. También la referencia a la fuerza de Coriolis me pareció interesante. Un gusto leer tus octavas.
Simpática Atenea, siempre disfrazada de lechuza (acá tenemos unas hermosas lechucitas, Athene cunicularia, cuyo nombre la recuerda). Tenía un error en mi comentario sobre los alisios, lo he corregido. No había entendido bien lo de la fuerza de Coriolis cuando lo estudié, ahora lo repasé y finalmente lo comprendí: es complicado por los distintos sistemas de referencia, uno inercial y el otro no.
gracias y abrazo
Jorge
 
Tiempo ha pasado desde la segunda entrega... y seguimos navegando. La cuarta para 2024? Lo malo es que hay que volver a leer las antiguas para re-coger el hilo.
La historia va bien, adelante.
Abrazos.
 
A por agua por el agua (1)
fueron adonde sabían
que seguro la hallarían:
la ría de Chequetán.
Mientras cargaban barriles
una barricada hicieron
porque los indios que vieron
no les aguaran el plan.

Salvando la barricada
en busca de algunos frutos
no se salvó de los brutos
el cocinero francés.
Tras variadas desventuras
de prisionero de guerra
pudo escapar a Inglaterra
y murió poco después.

Para cruzar el Pacífico,
manantial de desafíos,
aprestaron dos navíos:
Gloucester y Centurión;
tres superfluos los hundieron
en honor al apetito
siempre cruel y nunca ahíto
de la muy pérfida Albión.

La latitud de Manila
donde encontrar los alisios
que les fueran más propicios
buscaron pronto al zarpar.
Son los vientos del comercio(2)
muy aptos para piratas:
el gato va tras las ratas
también en el navegar.

(1) Este primer verso, que me gusta, es en sí un manifiesto. Algunos gramáticos consideran la superposición de preposiciones en «a por» como solecismo, otros la consideran válida y útil para evitar anfibologías. Ir «a por agua» es ir a buscar agua, «ir por agua» podría ser también ir navegando. Unamuno era partidario del «a por», o al menos lo fue por un tiempo (sabido es que tenía opiniones sólidas y que las cambiaba con cierta frecuencia). Mi información sobre este asunto proviene del diccionario de María Moliner.

(2)En inglés los vientos alisios se llaman «trade-winds», vientos comerciales, porque eran aprovechados por los veleros en el transporte de mercancías. La bendita fuerza de Coriolis causa que al norte del ecuador los alisios soplen hacia el S0. El paralelo de Manila es el de 14 grados norte.

Esta mi tercera entrega sobre el galeón de Manila se basa también en el relato que Richard Walter (Anson's voyage round the world, Chap. 24) hace de los intentos de Anson por capturar el galeón español, esta vez durante abril de 1742.
Yo sabía poco de ese Galeón que llegaba de China a México por el puerto de Acapulco, pero hay una leyenda que cuenta que en ese navío llegó una china que se casó con un mexicano oriundo de Puebla que la llevó a vivir a esa ciudad. Ella llevaba cortes de seda y con ellos hizo una falda, la llenó de lentejuelas y toda la sociedad de puebla quedó asombrada. Todas las mujeres quisieron una falda como esa. Finalmente ese traje quedó como el traje típico nacional llamado: traje de china poblana.
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