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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

El galeón de Manila

musador

esperando...
Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas, la enfermedad...
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón;
por él vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión.

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero
minuto para atacar;
mas tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar...

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.


Esta anécdota que tan bien ilustra como el deseo puede engañar al más curtido capitán está tomada del libro de Richard Walter (capellán a bordo) (Anson's voyage round the world, Chap. 21) que relata la travesía alrededor del mundo del velero inglés HMS Centurion, al mando del comodoro Anson, durante la guerra entre Inlaterra y España de 1739-1748, llamada «del Asiento». Doy fe de que la confusión de un fuego en la costa con la luz de tope de un navío es común, me ha sucedido: nuestro propio rolido nos hace imaginar el movimiento de la luz.
 
Última edición:
Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas y enfermedad. (¿?)
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón; (C)
por el vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión. (C)

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero *
minuto para atacar; (C)
pero tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar... (C)

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.
Interesante y muy bien narrada anécdota, Hermanito. La forma estrófica que has elegido, octavillas agudas, me parece muy bien adecuada al tema, que no es precisamente lírico ni elevado sino que busca describir y narrar hechos con la mayor claridad y fidelidad posibles. Cualquier marino, obcecado por la guerra, podría confundir el fuego benigno de un campesino quemando rastrojos en la costa con el fuego enemigo de otra embarcación. | Tengo varias dudas referente a algunos detalles formales:

* ¿Es correcto el uso de un sustantivo en singular cuando en una oración como «las recias tormentas y enfermedad» el adjetivo está en plural?
* Todos los ejemplos que he visto de bermudinas y octavillas agudas hablan de que cada 4 versos hay una terminación de la semiestrofa en palabra aguda. ¿Puede ser esta terminación aguda asonante y consonante en un mismo poema? Me da la impresión de que no le has prestado mucha importancia al asunto, lo comento solo porque en tus estrofas predominan las consonancias, excepto en (C).
* Revisa, por favor, ese verso en la quinta estrofa: es eneasílabo.

Me ha gustado mucho tu poema porque consigues un clima muy creíble y preciso, todo expresado con un lenguaje que, a pesar del handicap de las rimas, desborda naturalidad.
Un abrazo infinito, Hermano Mío. Seguimos en contacto.
 
Última edición por un moderador:
Hola, Elhi!
Este es un intento de poema de perfil romántico, del que da fe el uso de las octavillas agudas y el tratamiento de la rima asonante aguda como si fuera consonante (observado en Becquer y en Espronceda, aunque con mucha menor frecuencia). La combinación de octavillas octosílabas con tetrasílabas fue sugerida por el uso de Espronceda en la «Canción del pirata».
Acerca del uso del plural en el adjetivo con el sustantivo en singular, si bien no es ese exactamente el problema, tienes razón en cuanto a la imperfección gramatical del verso: lo estoy cambiando.
En cuanto al episodio en cuestión, es uno de los tantos episodios en la saga del Centurion que convocan a la épica.

abrazote, Hermano
jorge
 
Última edición:
La verdad es que no advertí por qué José Gregorio me había subrayado ese verso, querido Luis. Gracias a Juan advertí el error en la métrica. Nunca había compuesto en estas octavillas, aunque siempre me gustó la «Canción del pirata» de Espronceda. En cuanto a los géneros, creo que la poesía épica bien merece ser reivindicada. Hay en la anécdota, a mi criterio, un hecho poético de magnitud, y mi intención fue transmitirlo.
No sé si Dickens... pero ya le dediqué algún poema a narrar algunas cuitas de Iván Karamazov.
abrazo
Jorge
 
Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas, la enfermedad...
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón;
por el vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión.

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero
minuto para atacar;
mas tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar...

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.


Esta anécdota que tan bien ilustra como el deseo puede engañar al más curtido capitán está tomada del libro de Richard Walter (capellán a bordo) (Anson's voyage round the world, Chap. 21) que relata la travesía alrededor del mundo del velero inglés HMS Centurion, al mando del comodoro Anson, durante la guerra entre Inlaterra y España de 1739-1748, llamada «del Asiento». Doy fe de que la confusión de un fuego en la costa con la luz de tope de un navío es común, me ha sucedido: nuestro propio rolido nos hace imaginar el movimiento de la luz.

Bueno Jorge, impresionante relato el que no narras de forma tan poética; una anécdota que, según nos cuentas, les costó a los tripulantes de la fragata un desengaño tras una larga y agotadora noche de persecución de una luz creyendo que era una presa fácil para desvalijar, al final no era tal, sino el fuego de campesino quemando rastrojos; cosas de la noches, siempre engañosa y del deseo, creador de imágenes ficticias...
Siempre fuiste un gran narrador de historias, Jorge, hacerlo desde los versos es toda una proeza y hace la narración más hermosa y sugestiva. la estructura elegida para presentarnos tu relato me parece ideal y al recitarlo suena muy hermoso...Como soy muy imaginativa, cierro los ojos e imagino un teatro lleno de chicos, boquiabiertos, atentos a tus versos y a sus padres no menos atrapados que sus hijos por ese relato tuyo que has trazados con perfectos y musicales versos.
Hay infinitos e interesantes relatos de navegantes que creyeron ver algo que en realidad no existía. Aquí en Canarias ,tenemos la libros que hablan de la isla de San Borondón, que aparecía y desaparecía... yo creo que era la sombra gigantesca de nuestro Teide proyectada sobre el mar, lo raro es que ellos veían tierra...ah, la imaginación ...
He disfrutado mucho con esta lectura.
Un abrazo.

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.

Nos hablas de Esponcela en La canción del pirata que aprendimos a recitar, casi a cantando, de niños; yo he rescatado la última estrofa de esos versos, quizás por menos conocida, pero no la menos bella.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar».
 
Última edición:
Qué interesante historia en forma
de poema nos compartes. Tantas cosas que
ocurren que tienen explicación pero que
pueden parecer confusas. Ya no sé ni lo que digo
pero me gusto mucho leerte. Saludos y Bendiciones.
 
muy linda y lograda poesía, no se si tiene nombre ,como ando así aún ignorando la literatura pues no sé, tienes un verso con una rima que sobra:cuenta, un gigantesco galeón, hay 8, cuando debiera ser 7,por el impulso en "on",besos
 
Me he permitido hacer una sinéresis al pronunciar «ga-león», estimada minoviosellamajesus.
abrazo
j.
 
Jajaja, Isabel, con tu historia sobre la isla de San Borondón no puedo dejar de recordar una bahía nuestra, llamada de Sanborombón poruqe allí desemboca el río de ese nombre, y que yo de niño creía que era de San Borombón, inventando un santo para el calendario...
Estas verídicas historias de piratería me tienen fascinado...

abrazo
J.
 
No cabe duda, Jorge, que tu aficiones marinas han dado a tu producción excelentes poemas y este es un de ellos; has cogido la narración de un viaje alrededor del mundo que hizo por lo que explicas el comodoro George Anson para desarrollar unos magníficos versos.
De toda la espelendidez que aprecio en estas octavillas octosílabas combinadas con tretasílabas, solo aprecio un error métrico en "un marinero" que me sale de cinco sílabas.

Iré ahora a ver esa segunda parte que has editado después.

Buen trabajo.


Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas, la enfermedad...
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón;
por el vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión.

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero
minuto para atacar;
mas tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar...

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.


Esta anécdota que tan bien ilustra como el deseo puede engañar al más curtido capitán está tomada del libro de Richard Walter (capellán a bordo) (Anson's voyage round the world, Chap. 21) que relata la travesía alrededor del mundo del velero inglés HMS Centurion, al mando del comodoro Anson, durante la guerra entre Inlaterra y España de 1739-1748, llamada «del Asiento». Doy fe de que la confusión de un fuego en la costa con la luz de tope de un navío es común, me ha sucedido: nuestro propio rolido nos hace imaginar el movimiento de la luz.
 
Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas, la enfermedad...
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón;
por el vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión.

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero
minuto para atacar;
mas tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar...

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.


Esta anécdota que tan bien ilustra como el deseo puede engañar al más curtido capitán está tomada del libro de Richard Walter (capellán a bordo) (Anson's voyage round the world, Chap. 21) que relata la travesía alrededor del mundo del velero inglés HMS Centurion, al mando del comodoro Anson, durante la guerra entre Inlaterra y España de 1739-1748, llamada «del Asiento». Doy fe de que la confusión de un fuego en la costa con la luz de tope de un navío es común, me ha sucedido: nuestro propio rolido nos hace imaginar el movimiento de la luz.

En general me ha gustado el poema, y su estructura. Creo que tiene mérito y dificultad en su elaboración.
A continuación te señalo , lo que en mi humilde opinión no me ha gustado o veo mejorable, y siempre desde el respeto que me merece tu poesía.


Un gigantesco galeón. No me gusta demasiado este verso , creo que hay soluciones mejores que embellecerían el poema.
Por él vienen los ingleses, falta la tilde en el pronombre.
En su puesto el fusil. No estoy convencido, pero quizás quedapría mejor , en su puesto su fusil o en el puesto su fusil.
El encabalgamiento de mero minuto , creo que tampoco ayuda a la belleza del poema. Si bien mero es sinónimo de insignificante , la expresión mero minuto, la verdad, no me convence.
De acuerdo con Juan en la falla de métrica que te apunta.

Saludos
 
Gracias, Juan, me alegro de que te haya gustado la idea de tomar este relato como base para un poema «épico». En cuanto al detalle métrico que señalas, lo veo como un caso típico de sinafía entre «noche» y «un».

abrazo
Jorge
 
Gracias, Luis Adolfo. Constesto a tus cuestionamientos puntualmente en la cita.

abrazo
Jorge

En general me ha gustado el poema, y su estructura. Creo que tiene mérito y dificultad en su elaboración.
A continuación te señalo , lo que en mi humilde opinión no me ha gustado o veo mejorable, y siempre desde el respeto que me merece tu poesía.


Un gigantesco galeón. No me gusta demasiado este verso , creo que hay soluciones mejores que embellecerían el poema. (quizás tengas razón, pero me es difícl decirlo si no aclaras qué es lo que te disgusta)
Por él vienen los ingleses, falta la tilde en el pronombre. (tienes razón, gracias)
En su puesto el fusil. No estoy convencido, pero quizás quedapría mejor , en su puesto su fusil o en el puesto su fusil. (en verdad «el fusil» representa a «los fusiles», es un uso genérico de «el» que juzgo correcto)
El encabalgamiento de mero minuto , creo que tampoco ayuda a la belleza del poema. Si bien mero es sinónimo de insignificante , la expresión mero minuto, la verdad, no me convence. (tienes razón, creo que los encabalgamientos, hay otro desagradable por ahí, son la mayor debilidad de este poema)
De acuerdo con Juan en la falla de métrica que te apunta. (ya le expliqué a Juan que considero válido el recurso a la sinafía en este contexto)

Saludos
 
Gracias, Juan, me alegro de que te haya gustado la idea de tomar este relato como base para un poema «épico». En cuanto al detalle métrico que señalas, lo veo como un caso típico de sinafía entre «noche» y «un».

abrazo
Jorge
"

Me acabas de descubrir esa figura que no conocía de la "sinafia", Jorge, en la que estoy indagando para incluirla en mis archivos si es que sigue funcionando como licencia poética (creo que es de antigua data).
Yo tambiém me había dado cuenta de que uniendo esos dos versos sale un octosílabo por la sinalefa natural en "noche un" y que seguramente en el recitado no resulta chocante, pero, insisto, aunque leído de forma seguida salga un verso de ocho sílabas, al partirlo en dos sale uno de cuatro y otro de cinco, por lo que ahí las matemátcas van por un lado y la poesía por otro.

Un saludo.
 
Hola, Juan. La sinafía es un hecho natural con versos cortos, aunque su realización depende del recitado, por supuesto. Si miras la «Canción del pirata» de Espronceda, que no es muy antigua, verás alguna. En cuanto a la poesía y la aritmética, creo que a esta altura de nuestras charlas está claro que van por sendas separadas.
abrazo
J.
 
Última edición:
Excelente historia, con buen ritmo, que bien mantiene la tensión discursiva. Muchas felicidades.
 
Gracias, Juan, me alegro de que te haya gustado la idea de tomar este relato como base para un poema «épico». En cuanto al detalle métrico que señalas, lo veo como un caso típico de sinafía entre «noche» y «un».

abrazo
Jorge

Resultado de mis indagaciones repecto a la SINAFIA:
En el libro : Filología y Lingüística, estudios ofrecidos a Antonio Quillis," página 2032, leo:

3.3. Exactamente cien años después de la gramática de Nebrija, Juan Díaz Rengifo en su Arte Poética Española (1.592) , “De la Synalepha” señala que la sinalefa “se hace dentro de un verso” pero a continuación puntualiza que también puede existir sinalefa:

“entre dos [versos]: como sería la vocal terminal de uno y la iniciativa del otro ; aunque entre entero y quebrado algunas vezes se halla, como si dixéssemos:

“el invencible soldado,
en la batalla”

pero entonces la primera sylaba del quebrado, que parece que sobra, entra en las sylabas del número del entero en lugar de la que se excluye. Y lo mismo acontece cuando el entero tuvo el acento en la última, como lo tiene este:

“No quisiste pelear
al descubierto”

que para henchir el agudo, se compone el quebrado de cinco sílabas”

Con estas palabras, dentro del estudio de la sinalefa, Rengifo incluye los dos grandes casos de absorción silábica entre versos: (“soldado / en la batalla = “soldado en la batalla”) y la compensación (“pelear / al descubierto” = “pelear al descubierto”)

y en el apartado 3.5 leo:

“Por último mencionemos la posición de Juan Caramuel en su Rhythmica (1665). Dentro del capitulo dedicado a la sinalefa y tras haber hablado de los versos hipérmetros grecolatinos habla tanto de la sinafia como de la compensación en castellano. Señala que ocurre en el pie quebrado por imitación de los versos latinos. Precisa que ambos fenómenos se dan cuando el pie quebrado comienza por monosílabo - algo que ninguno de los autores precedentes había observado - y solamente son admisibles en las coplas de pie quebrado. Denomina a la sinafia sinalefa, pero observa que la compensación no es un a verdadera sinalefa, por lo cual permite que el lector la llame como le guste.”

Eso acabo de leer en este libro y que son cosas que tú seguramente sabías, Jorge, pero yo no y que hoy aprendo gracias a ti.

Item más : EDELABARRA, en la consulta que le hace un usuario en su apartado Encabalgamientos:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/45-el-encabalgamiento.311198/
dice:
“cuando hay sinalefa entre dos versos contiguos, se llama sinafia y se produce en versos cortos de menos de 7 sílabas; es un recurso variable a lo largo de la historia, algunos autores la han utilizado y otros no.”

Saludos y disculpa mi ignorancia.
 
Última edición:
Gracias, Luis Adolfo. Constesto a tus cuestionamientos puntualmente en la cita.

abrazo
Jorge

Pues esto de la Sinafia, ya me ha vuelto loco por completo. Cuando empezaba a comprender un poco esto de la poesía clásica , ya me habéis jodido bien con la Sinafia, ja ja ja.... Bueno, gracias Jorge, no cabe duda de que eres un hombre muy cultivado y que siempre aportas conocimiento. Se agradece.
Saludos
 
Última edición:
Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas, la enfermedad...
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón;
por él vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión.

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero
minuto para atacar;
mas tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar...

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.


Esta anécdota que tan bien ilustra como el deseo puede engañar al más curtido capitán está tomada del libro de Richard Walter (capellán a bordo) (Anson's voyage round the world, Chap. 21) que relata la travesía alrededor del mundo del velero inglés HMS Centurion, al mando del comodoro Anson, durante la guerra entre Inlaterra y España de 1739-1748, llamada «del Asiento». Doy fe de que la confusión de un fuego en la costa con la luz de tope de un navío es común, me ha sucedido: nuestro propio rolido nos hace imaginar el movimiento de la luz.
Interesante y atrapa te historia que he disfrutado.
Saludo afectuoso

Alfonso
 
En general me ha gustado el poema, y su estructura. Creo que tiene mérito y dificultad en su elaboración.
A continuación te señalo , lo que en mi humilde opinión no me ha gustado o veo mejorable, y siempre desde el respeto que me merece tu poesía.


Un gigantesco galeón. No me gusta demasiado este verso , creo que hay soluciones mejores que embellecerían el poema.
Por él vienen los ingleses, falta la tilde en el pronombre.
En su puesto el fusil. No estoy convencido, pero quizás quedapría mejor , en su puesto su fusil o en el puesto su fusil.
El encabalgamiento de mero minuto , creo que tampoco ayuda a la belleza del poema. Si bien mero es sinónimo de insignificante , la expresión mero minuto, la verdad, no me convence.
De acuerdo con Juan en la falla de métrica que te apunta.

Saludos

En lugar de gigantesco, por poner un ejemplo, diría un flamante Galeón. Pero esto naturalmente es cuestión de gustos. A mi me suena mejor esta solución, pero esto es subjetivo. El tema del fusil ya te comenté que tampoco estoy enteramente convencido de mi propia afirmación. Aunque sea un genérico, al recitado me suena mejor "su fusil". Sobre el encabalgamiento, los hay que quedan más estéticos que otros. Pero en este poema tendrías que cambiar muchas cosas, por lo que seguramente no merezca la pena tocarlo.

En cualquier caso, reitero que viendo el conjunto del poema , en cuanto a continente y contenido , me parece que has conseguido hacer un buen trabajo.
Saludos
 
Jajaja, Isabel, con tu historia sobre la isla de San Borondón no puedo dejar de recordar una bahía nuestra, llamada de Sanborombón poruqe allí desemboca el río de ese nombre, y que yo de niño creía que era de San Borombón, inventando un santo para el calendario...
Estas verídicas historias de piratería me tienen fascinado...

abrazo
J.
Ya lo veo, y no solo eso, logras además fascinar a los que te leemos, así que ya sabes, estamos impacientes.
Un abrazo.
I.
 
Gracias, estimada Lourdes. Sin ir más lejos, creo que muchos seguimos sosteniendo la evidencia de que el sol gira en torno a la tierra...

abrazo
j.
 
Navegaba la fragata
tras las tantas peripecias,
olvidadas ya las recias
tormentas, la enfermedad...
Indagaba al horizonte
con su proa aventurera
buscando ya la que era
su mayor presa y final.

A las aguas de Acapulco
llegando desde Manila
con su gran riqueza enfila
un gigantesco galeón;
por él vienen los ingleses
armados para la guerra,
cuando se aleje de tierra
encontrará al Centurión.

En la noche
un marinero
ve el lucero
de un fanal:
lo persiguen
con aliento
del buen viento
y su ansiedad.

Se preparan
los cañones
para acciones
por venir,
está listo,
pronto y presto,
en su puesto
el fusil.

Dice que ya ve las velas
de la presa un marinero,
parece faltar un mero
minuto para atacar;
mas tras minutos las horas
en los relojes navegan,
los corazones se anegan
y el llanto llega a brotar...

El amanecer les trajo
nueva luz sobre su trama
y bajo el humo la llama
del fanal vieron morir...:
un campesino en la costa
ignorante del asedio
quemando estaba en su predio
rastrojos de su trajín.


Esta anécdota que tan bien ilustra como el deseo puede engañar al más curtido capitán está tomada del libro de Richard Walter (capellán a bordo) (Anson's voyage round the world, Chap. 21) que relata la travesía alrededor del mundo del velero inglés HMS Centurion, al mando del comodoro Anson, durante la guerra entre Inlaterra y España de 1739-1748, llamada «del Asiento». Doy fe de que la confusión de un fuego en la costa con la luz de tope de un navío es común, me ha sucedido: nuestro propio rolido nos hace imaginar el movimiento de la luz.
En primer lugar estimado Musador dar las gracias a quien ha subido a primera plana esta primera parte, pues así me llevo las dos a mis archivos, claro está que con tu permiso. Después de las grandes plumas de este foro ¿que puedo decir yo? que me ha encantado.
Un placer reencontrarme con tus letras.
Recibe mi cordial saludo.
P.D. No por corregirte, Dios me libre, si no simplemente una pregunta:"un gigantesco galeón" ¿no se va a nueve silabas? por si me encuentro en esa tesitura.
 
De nada, estimado Epimeteo, fui yo mismo quien subió esta primera parte, respondiéndole a Lourdes. En cuanto a ese verso que mencionas, a mi me da octosílabo porque pronuncio «ga-león», con sinéresis. Es un caso interesante que muestra que a cierto nivel la pronunciación en nuestra lengua se independiza de la escritura: yo pronuncio «le-ón» en dos sílabas, pero «ga-león» en dos también, sin dividir «león»; este efecto es posible porque el mismo fonema, en este caso /e/, tiene diversos alófonos, y entre los alófonos del fonema /e/ hay algunos muy cercanos a los del fonema /i/, es decir que en mi pronunciación «galeón» casi no se distingue de «galión», donde hay diptongo.

un abrazo
j
 
Última edición:
De nada, estimado Epimeteo, fui yo mismo quien subió esta primera parte, respondiéndole a Lourdes. En cuanto a ese verso que mencionas, a mi me da octosílabo porque pronuncio «ga-león», con sinéresis. Es un caso interesante que muestra que a cierto nivel la pronunciación en nuestra lengua se independiza de la escritura: yo pronuncio «le-ón» en dos sílabas, pero «ga-león» en dos también, sin dividir «león»; este efecto es posible porque el mismo fonema, en este caso /e/, tiene diversos alófonos, y entre los alófonos del fonema /e/ hay algunos muy cercanos a los del fonema /i/, es decir que en mi pronunciación «galeón» casi no se distingue de «galión», donde hay diptongo.

un abrazo
j
Siempre agradecido a ti Musador
Abrazos
 

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