Marga M.R.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vive el gallito altanero
digno rey del gallinero
rodeado de gallinas
pechugonas y divinas
que se rinden a su porte
sin remilgos y sin corte
y hasta las más vergonzosas
se lanzan vertiginosas
cual velocidad del rayo
a la llamada del gallo,
pero tanto devaneo
causa más de algún mosqueo
y esque en temas amorosos
el gallo no es cauteloso
y a todas canta lo mismo,
y claro,
suena a cinismo,
apareciendo los celos
y por celos besa el suelo
en más de una ocasión
por falta de precaución,
pero él sigue tan altivo
y a cambiar se muestra esquivo,
prefiere un buen revolcón
aunque no sea de colchón
que limitarse por una,
y cuando sale la luna
inspecciona el gallinero
valiente cual bandolero
buscando en algún rincón
buena dosis de emoción
con buen muslo y gran pechuga
saliendo después en fuga,
sus fuerzas repone presto
al alba ya está dispuesto
y encaramado al tejado
canta el hecho consumado.
digno rey del gallinero
rodeado de gallinas
pechugonas y divinas
que se rinden a su porte
sin remilgos y sin corte
y hasta las más vergonzosas
se lanzan vertiginosas
cual velocidad del rayo
a la llamada del gallo,
pero tanto devaneo
causa más de algún mosqueo
y esque en temas amorosos
el gallo no es cauteloso
y a todas canta lo mismo,
y claro,
suena a cinismo,
apareciendo los celos
y por celos besa el suelo
en más de una ocasión
por falta de precaución,
pero él sigue tan altivo
y a cambiar se muestra esquivo,
prefiere un buen revolcón
aunque no sea de colchón
que limitarse por una,
y cuando sale la luna
inspecciona el gallinero
valiente cual bandolero
buscando en algún rincón
buena dosis de emoción
con buen muslo y gran pechuga
saliendo después en fuga,
sus fuerzas repone presto
al alba ya está dispuesto
y encaramado al tejado
canta el hecho consumado.
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