eenciso
Poeta fiel al portal
La avidez de la soledad, es vasta
como sus fauces encomendadas al abandono,
escudriñan zapatos y bolsos en mi habitación
como si no hubieran dado ya conmigo;
como sus fauces encomendadas al abandono,
escudriñan zapatos y bolsos en mi habitación
como si no hubieran dado ya conmigo;
es herejía a su trabajo lo suyo,
es mi población haciéndose añicos
en un derrumbe desde mi dorsal al fémur
que ya trae a bien añoso,
derrengar y cansar espaciosamente;
en un derrumbe desde mi dorsal al fémur
que ya trae a bien añoso,
derrengar y cansar espaciosamente;
Y, soledad así tan rebosante,
va rasgándome con su triunfo celebrado
en presencia del gato y mi nostalgia.
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