despertando
Poeta adicto al portal
Quién fuera gato,
aunque fuera un rato.
Envidia de un gato
tienen hoy mis ojos…
Y tumbarme al Sol
y limpiar mi cuerpo hoy.
Ese gato siempre me espera
en el mismo sitio;
conoce bien mis pasos
y los latidos de mi corazón.
Y cuando escucha que le llamo:
Missss…, misssiii…,
le doy su merecido plato.
¿Sabes por qué me gasto tanto
este misterioso gato siamés?
Porque nunca puedo tocar
la intensidad del pelo,
que cubre su delicada piel.
aunque fuera un rato.
Envidia de un gato
tienen hoy mis ojos…
Y tumbarme al Sol
y limpiar mi cuerpo hoy.
Ese gato siempre me espera
en el mismo sitio;
conoce bien mis pasos
y los latidos de mi corazón.
Y cuando escucha que le llamo:
Missss…, misssiii…,
le doy su merecido plato.
¿Sabes por qué me gasto tanto
este misterioso gato siamés?
Porque nunca puedo tocar
la intensidad del pelo,
que cubre su delicada piel.