jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
el gran poeta finlandés marius finkelstein
recluido desde hace 7 años en un monasterio en el tibet
declaró allá por la época en que se fue a meter
de cabeza en aquellas áridas soledades
que según sus cálculos debían haberse escrito
alrededor de 100 millones de poemas a lo largo de la historia
y que suponiendo que por cada poema
se hubiese empleado en promedio, por una parte
media hora para escribirlo, y por la otra
entre dos y tres minutos para leerlo
la humanidad había perdido por lo tanto
aproximadamente un millón de años enfangada
en superfluos y deleznables menesteres poéticos
tiempo suficiente para destruir
y volver a levantar la muralla china unas mil veces
-si no es que muchas más dada la creciente
habilidad constructora que derivaría
de la frecuencia de repetición del ciclo
construcción-demolición subyacente a dicha demencial empresa-
tiempo que también hubiese podido ser utilizado
para dar la vuelta al mundo caminando a paso relajado
cinco millones cuatrocientas mil ochocientas dos veces
con escalas convenientemente fijadas a lo largo de la ruta
para tomarse algunos tragos cada dos o tres días
en el bar que al interesado más le conviniera
e incluso cogerse a una mesera o bien al cantinero;
magnitud de tiempo desperdiciado, en fin
-tiempo ilusa y vilmente malgastado-
cuya sola visualización había bastado
para sumir al poeta en horribles crisis espirituales y emocionales
que a la postre hubieron de ser las que lo condujeron
a tomar la decisión de enclaustrarse en el tibet
donde este año el comité del premio nobel le hará saber
que se tiene ya determinado otorgarle dicho galardón
en el apartado correspondiente a ciencias de la economía
por su notable contribución a la tarea
de concientización global de la estúpida raza humana
respecto a la necesidad del ahorro de recursos
y bienes de naturaleza psíquico-intelectual
¡vayan nuestras felicitaciones para ese pendejo!