sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El guarda relojes se internó en las agujas de la locomotora de horas
y en la puesta en escena sonrío a la fiebre del silencio
se acostó en el alma del dormitorio de sueños
huracanes de memorias de brisas
en el acueducto de horas infinitas en el reloj atrevido y poemario
en las agujas de las callejuelas
se oía al pájaro cantarle a la serpiente
y en el mismo baño de luces
se internó en el ámbito de pensamientos
se acostó la lluvia de sueños
y en el huracán en el tormento de labios
que se besan agudizando sus sentimientos
se ingresan en el horizonte el cofre de los besos
y ahí radica la tempestad en la hora máxima de luz
escuderos de la muerte
huracán de pintalabios con honores
se arreglan las llamas por las pinturas de las palabras
se internan en la sonrisa de la fiebre de almas
pintadas en su suerte
las uñas del clavel manchado de relojes
se acuestan los honores hambrientos
de llamas de luna salvaje
y se arremeten las cuestas de las olas
con el pensamiento de una luz
se adivinan los sistemas de canciones
que suenan en las temperaturas de las frases
en el horizonte clavado en tus pupilas
y ahora donde estas tu
que sabes llamarme en las frases de licores
sin pesadillas
ahora donde andas
que al meter la aguja de las horas
por el soplido de mi luz
has metido mi memoria
donde se hacen las lágrimas
para guardar a esos relojes
que ahora me llega la hora
para confesarte mi vida
y mi destino
en donde ahora estas tú.
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