¿Qué diría por si solo el Guernica sin su simbolismo?. Siempre me ha gustado trasladarme a paraísos asépticos y me pregunto: si al cuadro del Guernica nos lo presentan sin explicarnos de que va la cosa ¿Qué nos diría?
Probablemente poco o nada. El cuadro de los fusilamientos de Goya ya es expresivo por sí mismo; entendible pictórica, emocional e intelectualmente, aunque se sepa poco de pintura. Unos seres matando a otros. EL Guernica sin su simbolismo estaría vacío de contenido. Tiene valor inducido.
Creo que esta cita de epimeteo resume perfectamente la diferencia entre el arte moderno y el clásico (o como deba llamarse): es una cuestión de cambio de lenguaje. (Por comodidad voy a llamarlos así: arte "clásico" y arte "moderno", porque creo que se entiende bien a qué nos estamos refiriendo, pero estos nombres son tan matizables o mejorables que se quiera)
La gran diferencia entre el arte "moderno" y el "clásico" radica en que éste es fundamentalmente representativo, mientras que el moderno fundamentalmente recreativo. Así, por ejemplo el cuadro de Goya que habéis citado, a pesar de su fuerte expresionismo, emplea un lenguaje fundamentalmente representativo, y por eso puede ser entendido por cualquier persona que lo mire. En cambio, el Guernica (como muchas obras del arte moderno) tiene un lenguaje que no es fundamentalmente un reflejo de la realidad, sino que construye una realidad intrínseca a la propia obra mediante un lenguaje también propio.
Por ejemplo: el Guernica y los Fusilamientos de Goya tienen ambos un vocabulario realista (animales, personas, objetos cotidianos...), pero el de Picasso tiene una "gramática" distinta, por la asociación no realista de esos términos y por el uso del simbolismo. Y de ahí la grandeza artística de ambas obras (damos por supuesta la perfección técnica, que es otro asunto): la obra de arte no puede ser artística al margen de un discurso-sobre-ella (el contexto que la produjo y el contexto con que la recibe cada humano o cada comunidad humana, la intención del autor, el lenguaje empleado...).
Lo que ocurre es que en el arte "clásico" el discurso-sobre-ella es el convencional, el fundamentalmente admitido "por defecto", y muchas veces no había que explicar nada (porque todo el que comparte el mismo universo cultural al que pertenece la obra lo sobrentiende). Pero en el arte "moderno" (con su fuerte dosis de individualismo, de originalidad y de expresionismo) no hay un discuro por defecto, ni un lenguaje privilegiado, por lo que el discurso sobre ella es obligado. Y mucho más hoy en el mundo plural en que vivimos. Quien quiera acercarse a este arte de forma "aséptica", como dice epimeteo, prescindiendo de este discurso-sobre-ella, como digo yo, se perderá sin duda lo mejor y más genuino del arte moderno.
Todo esto que he dicho a partir de dos cuadros se puede trasladar, naturalmente, a otras manifestaciones artísticas, y por supuesto a la poesía. Por ejemplo: en la Égloga primera de Garcilaso el prado es naturalmente verde:
atravesaba el fresco y verde prado
como era de esperar para cualquiera que haya visto el campo en primavera; en cambio en García Lorca un árbol puede estar simultáneamente seco y verde:
arbolé, arbolé,
seco y verdé
Se trata, claro, de un uso expresionista del color mediante una importante carga simbólica de significado no convencional que no puede ser captada suficientemente bien con la mera contemplación de la obra, sino solamente tras el discurso-sobre-ella.
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