Rubén Sada
Poeta asiduo al portal
EL HADA VERDE
pero su gota sí me salvaguarda.
Bebida espirituosa, me sostiene,
mientras el alba demora y se tarda.
Su esperanza verde me acaricia,
su vapor fantasmal es una brisa.
En su extraño sabor huelo delicia,
y en cada sorbo hay un sopor ceniza.
Es un fuego de azúcar que me enciende,
y es tan dulce el vapor que me revuelve.
En su amargura de ajenjo transparente
mi vida entredormida se resuelve.
No es espejismo, ilusión ni fantasía,
y su sola presencia me comprende.
Es combustible vital de mi poesía,
cuando el idioma no acata ni sorprende.
La "Fée Verte" me hiere, ella me dicta,
me consuela, me inspira y se evapora.
Con su alcohol y su alma drogadicta
me canta la verdad que se avizora.
Y así, el hada verde tranquiliza,
con su suave y perfecta invitación,
a cambiar el llanto por sonrisa,
y eternizar mi sublime inspiración.
© Rubén Sada.13-12-2006.
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